Los colegios oficiales de veterinarios de Badajoz y Cáceres han mostrado su "preocupación" ante la "decisión tomada" por la empresa Tragsa de despedir a "más de 50 veterinarios", profesionales sanitarios con una "avalada experiencia" en el diagnóstico in vivo de la tuberculosis bovina.

Lamenta además que esto se produce "en unos momentos en los que dicha enfermedad constituye uno de los mayores problemas sanitarios de la ganadería extremeña y de la fauna silvestre, además de comprometer gravemente la salud pública".

La "disminución" de la plantilla de estos veterinarios que realizan el diagnóstico in vivo de animales portadores o sensibles a la enfermedad, "como un eslabón más, pero fundamental", de toda la cadena de actuaciones que integran el control sanitario veterinario oficial de la tuberculosis, según dichos colectivos "compromete claramente la eficacia y eficiencia del resto medidas puestas en marchas recientemente de manera excepcional" por el Ejecutivo regional para "atajar" este "proceso morboso".

En nota de prensa, advierten igualmente los colegios de veterinarios extremeños de que si se cumple tal circunstancia "resultará más costoso y duradero el alcanzar el objetivo de reducir sensiblemente los elevados niveles de prevalencia de la tuberculosis bovina en Extremadura".

La organización colegial veterinaria extremeña aboga, asimismo, por la readmisión de dichos profesionales, e insta a la Junta para que negocie dicha medida con la empresa pública Tragsa y además refuerce la plantilla de los veterinarios oficiales dependientes del Servicio de Sanidad Animal.

Con ello, según añaden, se pretende "dar un mejor servicio a los ganaderos en particular y a los ciudadanos en general, favoreciendo así la erradicación de ésta y otras enfermedades zoológicas".

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