Descubren 16 enterramientos y unas 4.000 cuentas de collar en el dolmen de Montelirio

  • Podrían situarse entre los años 2.500 y 2.300 antes de Cristo.
  • También han salido a la luz pinturas de formas geométricas.
  • La Junta de Andalucía estudia convertir el yacimiento en un lugar visitable.
Vista aérea de las cámaras funenarias descubiertas en el dolmen de Montelirio.
Vista aérea de las cámaras funenarias descubiertas en el dolmen de Montelirio.
ARCHIVO

Las excavaciones arqueológicas impulsadas en el dolmen de Montelirio, ubicado en Castilleja de Guzmán (Sevilla) y declarado Bien de Interés Cultural (BIC), han propiciado el descubrimiento de entre 14 y 16 nuevas inhumaciones, así como unas 4.000 cuentas de collar dentro de una intervención que se integra en un proyecto de la Consejería de Cultura para transformar el yacimiento en un activo visitable a través de actuaciones arquitectónicas que se harán una vez que finalicen las actuales catas arqueológicas.

El director general de Bienes Culturales de la Junta de Andalucía, Jesús Romero, compareció en rueda de prensa junto al delegado provincial de la Consejería de Cultura, Bernardo Bueno, y el arqueólogo director de las excavaciones, Alvaro Fernández, al objeto de actualizar la información pública de esta iniciativa. Detallaron que las nuevas catas arrancaron el pasado 6 de mayo tras aprobar la Consejería una nueva intervención para documentar y profundizar en este dolmen que, a vista de lo descubierto, podría ser el mayor de toda la península Ibérica.

El arqueólogo director de estos trabajos explicó que hasta el momento se han descubierto entre 14 y 16 nuevas inhumaciones con más de 4.000 cuentas de collar que podrían corresponder a trajes funerales de los cadáveres, aunque las excavaciones también han sacado a la luz pinturas y pigmentos de formas geométricas y una curiosa revelación; uno de los muros de la cámara principal fue edificado con posterioridad a la construcción del dolmen, cuyos enterramientos podrían pertenecer al periodo comprendido entre los años 2.500 y 2.300 antes de Cristo.

La estructura arquitectónica del conjunto, formada por un corredor de 36 metros, una cámara funeral de cinco metros de diámetro y una cámara secundaria de dos metros de diámetro, presenta un buen estado de conservación, aunque no es visitable pese a que el dolmen se encuadra en una finca protegida de 16.000 metros cuadrados ocupando el 30 por ciento de la parcela. Es por ello que la Consejería de Cultura ha encargado el diseño de un proyecto que salve el túmulo que cubre el conjunto funerario creando un "vacío" en él para construir una estructura bajo las ruinas y dentro del gran montículo para permitir las visitas, una iniciativa que aún debe ser perfilada técnicamente.

La polémica del entorno protegido

En cuanto a la tradicional polémica sobre el entorno afectado por la declaración de Bien de Interés Cultural, que delimitaba un terreno en el documento inicial de 2001 pero que acabó reduciéndose para ajustarse a una modificación puntual del Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) de Castilleja de Guzmán, Bueno y Jesús Romero insistieron en que la cantidad de suelo protegido es "suficiente", argumentando al respecto que el dolmen ocupa sólo el 30 por ciento de la finca reservada. No obstante, y ante el geriátrico y la superficie comercial proyectados en las parcelas adyacentes, aseguraron que "se pondrá en valor" cualquier resto arqueológico que sea descubierto siempre que goce de "entidad" para ello.

Pero ante las críticas de las organizaciones conservacionistas, Bernardo Bueno recordó que las actuaciones administrativas y materiales llevadas a cabo en el yacimiento y su entorno han sido objeto de las inspecciones de la Fiscalía y del Defensor del Pueblo Andaluz, organismos que han emitido "informes favorables" al respecto. En ese aspecto, el director general de Bienes Culturales advirtió de que se trata de un activo patrimonial "casi urbano" y recordó los intereses de crecimiento urbano del municipio de Castilleja de Guzmán.

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