Merkel
Las diferencias de Merkel con ciertos sectores de su partido son otra vez claras. GTRES

La canciller alemana, Angela Merkel, cumple este domingo diez años en su cargo en medio de uno de los momentos más difíciles de su gestión por las diferencias dentro de su propio partido ante la crisis de los refugiados.

La larga duración de la era Merkel, según muchos analistas, no era de esperar cuando llegó al cargo en 2005, tras ganar por estrecho margen las elecciones generales frente al socialdemócrata Gerhard Schröder, pese a que las encuestas le vaticinaban una victoria clara y contundente.

La situación de Merkel, que debía negociar y buscar alianzas para gobernar, no era fácil dentro de su partido, la Unión Cristianodemócrata (CDU), pero los ataques furibundos de Schröder durante una tertulia televisiva la misma noche electoral generó un movimiento de solidaridad y acalló las críticas.

Irónicamente, justo diez años después las diferencias con ciertos sectores de su partido son otra vez claras"Es sorprendente que lleve diez años como canciller si se tiene en cuenta cómo llegó al cargo y aquella noche, en que sólo los ataques de Schröder evitaron que hubiera una rebelión contra ella dentro del partido", comentó el politólogo Herfried Münckler durante un encuentro con la prensa extranjera.

"Irónicamente, justo diez años después las diferencias con ciertos sectores de su partido son otra vez claras", agregó, en referencia a la crispación política en un país que se estima recibirá este año a cerca de un millón de refugiados.

Ataques desde su partido

Al ejercer su cargo, apuntó Münckler, Merkel prefiere el papel de moderadora entre diversas corrientes al de líder que marca el camino a seguir, lo que ha sido para ella una ventaja en Europa, pero puede convertirse en una desventaja en Alemania y, sobre todo, dentro de la CDU.

Las diferencias han salido a la luz con la crisis de los refugiados, en la que la política de puertas abiertas que ha seguido Merkel ha sido cuestionada públicamente por los sectores conservadores de la CDU y, sobre todo, por su ala bávara, la Unión Socialcristiana (CSU).

"Merkel nunca ha cultivado a los conservadores dentro de la CDU. Eso hasta ahora no había sido un problema, pero empieza a serlo. Hay que esperar para ver si las cosas le vuelven a salir bien o si la crisis de los refugiados termina por precipitar el fin de su cancillería", explicó el politólogo.

Ha sintonizado con el deseo de normalidad de los alemanes, algo que no rara vez pudieron experimentar en el siglo pasadoHasta ahora la canciller ha mostrado un instinto especial para superar momentos de crisis sin que su forma de liderazgo pueda definirse fácilmente, a diferencia de lo que ocurría con sus antecesores Gerhard Schröder y Helmut Kohl, con caracteres fuertes y permanente control sobre sus partidos.

Una de las claves de su larga permanencia en el gobierno, comparten varios analistas, puede ser su serenidad para afrontar los problemas y su paciencia.

"Ha sintonizado con el deseo de normalidad de los alemanes, algo que no rara vez pudieron experimentar en el siglo pasado", describió el filósofo Peter Sloterdijk en el diario "Haldelsblatt"

Con el paso del tiempo, dentro del partido Merkel se ha quedado además sin potenciales competidores por la cancillería, debido justamente a que a aquellos que se perfilaban como delfines les ha faltado fondo y paciencia para esperar el momento preciso.

Por ello, la posibilidad de un rebelión es, según Münckler, escasa, ya que "sus detractores no cuentan con un candidato alternativo convincente".

Durante la crisis del euro, hubo dentro de la CDU fuerzas contrarias a cualquier ayuda a Grecia, pero no una rebelión abierta, que tampoco cuajó cuando, tras la catástrofe de la planta japonesa de Fukushima, Merkel dio un giro a la tradicional política energética y anunció en apagón nuclear.

Quiere agotar la legislatura: ¿y luego qué?

La canciller apuesta por concluir la legislatura, que acaba en 2017 y descarta así en principio dejar el cargo para abrirle paso a un sucesor o para aspirar a otros puestos, como la secretaría general de la ONU, que Ban Ki Moon abandona en diciembre de 2016.

"Si una rebelión de su propio partido no la derroca, Merkel seguirá en su cargo", señaló Münckler.

Un riesgo externo para la imagen de Merkel es el partido Alternativa por Alemania (AfD), que surgió como un partido crítico con el rescate del euro y se ha convertido en un aglutinante de quienes rechazan la actual política de refugiados.

El riesgo, apuntan los analistas, no está en que AfD se convierta en un factor de poder sino en que, si logra entrar en el Parlamento, arrastre a partidos como la CDU hacia la derecha.