Carlos Zanón
El escritor Carlos Zanón tras una entrevista con 20minutos. JORGE PARÍS

Tiene etiqueta: negra, así llaman la literatura de Carlos Zanón (Barcelona, 1966). Pero, y él siempre lo dice, es una manera de encontrarlo en una librería, de saber en qué estantería está. Y eso le le importa poco. Escribir y escribir como él lo hace, excavando, echándose años encima, y contándolo como si te lo contara a ti, al oído, es lo que de verdad importa para él. Tanto que si encontrara algo que le impidiera escribir lo dejaría. Ese 'algo', escribir nunca.

No quería escribir otra novela nada más terminar Yo fui Johnny Thunders (RBA), prefería la distancia corta. Sin embargo, en Marley estaba muerto (RBA), Premio Dashiell Hammett, los relatos se buscan y al final el resultado es como él lo define: "una novela a la que le hubieran arrancado páginas".

El aire de cada página o su falta se lo da, sello de Zanón, la búsqueda que no cesa del deseo y el amor, aunque ya no se tengan catorce ni veinte y toda aquella capacidad sólo sea recuerdo.

Disfruto más deseando las cosas que teniéndolas: me canso enseguidaTenía la sensación leyéndole de estar desintoxicándome...
Sí, hay un poco de buscar la luz, de irse quitando, de ir en busca de algo.

Sigue usted en guerra: ¿nunca para esa búsqueda de lo que se pierde, de ese deseo brutal y adolescente?
No sólo hay que pelear en las batallas que puedes ganar, sino también en las perdidas. En el momento en que estás evitando que se pierda algo que se ha perdido estás reteniendo también.

En casi todos los relatos queda la sensación de que no hay opción, y de que si se recupera es ridícula...
En el fondo son personajes que van detrás de le normalidad, gente que quiere que la quieran, porque consideran que si logran eso ya están en casa. Pero la victoria es muy pírrica, porque no están en medio de una historia de amor sino de historias que no acaban de funcionar. Si no te miras en alguien y no te ves no merece la pena... Esa necesidad.

Sí, pero ¿y cuando ya lo no lo desea?
A mí me pasa: disfruto más deseando las cosas que teniéndolas. Me canso enseguida.

¿No es una característica del ser humano?
Nosotros hemos construido esto porque no nos hemos adaptado, queremos más. Hacemos coches, trajes, cines, fotos en lavabos porque necesitamos algo, no estamos nunca satisfechos...

¿Por qué resulta tan ridículo ese modo de querer desear como uno de 15 cuando ya no se tienen 15?
Es ese paso de: "oh qué gran noche que he ligado a qué patético soy y me quiero ir a mi casa". Estamos ahí: hemos alargado la infancia y adolescencia hasta la vejez y seguimos queriendo entusiasmarnos como con 13 años y a veces caemos en el patetismo, porque no sabemos desear como gente de 50.

¿Cómo se desea con 50?
No lo sé.

¿No hay respuesta, alguna al menos, tras escribir tanto?
No, sigo buscando. Estoy expresando el malestar. Con 20 años te enamoras y lo mandas todo a tomar por culo y da igual, incluso el daño que haces. A los 45 o 60 generas un desastre de magnitudes, con los hijos si los tienes... Igual estás condenando a quien das el golpe. Y es una pena porque quieres largarte otra vez.

Para que para ti sea importante lo que escribo tiene que serlo para mí: como si lo hubiera escrito para ti ¿Y luego otra vez?
Cuando en realidad tienes una duda entre irte o no irte ya te has ido. Otra cosa es que te quedes. ¿No?

Bueno, en un relato lo deja usted claro: espérame... ¿Tal vez porque te vas y sabes que siempre te vas porque lo que buscas se acaba siempre?
A veces no repites el patrón. Depende del patrón. Puede ser también que encuentres a alguien que sea especial para ti. Yo sigo creyendo que es posible.

Si lo encuentra, ¿podrá seguir escribiendo?
No, así que la pregunta sería: ¿qué prefieres, ser feliz o seguir escribiendo? Seguir escribiendo.

Así que como Rilke no iría al psiquiatra...
No, además le hacemos el trabajo al psiquiatra si vamos los escritores al psiquiatra. Aunque no exista tienes que luchar por eso...

¿O contra eso?
El amor es la droga más poderosa y si te has vuelto loco de amor alguna vez, siempre quieres volver a volverte loco alguna vez.

¿Cree que alguien no se ha vuelto así de loco alguna vez?
Sí, muchos y gente a la que no han querido de verdad. Nunca les han dicho te echo de menos o lo eres todo para mí o que no ha sido incondicional. Si te has vuelto loco quieres volverte loco muchas veces. Crees que puedes dejarlo y no puedes.

¿La manera de no mirar para no repetir es también escribir?
A los locos se les manda escribir.

Y cestas...
Lo de las cestas no se me da bien...

¿Ha hecho del amor y el deseo algo negro?
Sí, no he sido consciente.

Están los antipoemas de Parra, y están estos cuentos, cuentos de de antinavidad...
No sé, me gusta... Igual es que me da morbo... Me gusta como un recuerdo de la infancia, de ese paraíso...

Estamos en un mundo en el que lo más cutre y excelso está en el mismo sitioPara algunos...
La Navidad de la tele no la tendremos jamás. Igual que el verano que te imaginas en la playa enamorándote. La navidad no deja de ser ese mito jamás conseguido, y que no es más que una operación de dinero. La recuerdo cuando era chaval..., que igual era un horror. Pero era un escenario donde todo brillaba más si estabas en la noria. Si estás fuera y no tienes nada...

¿Hasta dónde excava por un libro?
Lo que hay en mis libros soy yo. Sí he tenido esa sensación, como hay en el libro, de qué coño hago aquí, yo me quiero ir a mi casa y mañana ni me levanto. Intento hacer una literatura muy emocional y para eso me tiene que importar a ti.

Como la poesía, sin mentira...
Para que para ti sea importante lo que escribo tiene que serlo para mí. Como si lo hubiera escrito para ti.

¿Cómo logra esos comienzos tan potentes?
El primer cuento era un poema y sabía que la gente iba a decir: cómo empiezas a escribir un libro de cuentos así. Tienes que jugártela.

Gente que no lee poesía y leen esta prosa y les encanta, entonces ¿cómo es eso de que no hay sitio para la poesía?
El hecho poético gobierna todo, la novela, la publicidad. Lo que no nos gusta es un libro de poesía. Nos encanta el hecho poético.

Y lo conjuga con un lenguaje descarnado y brusco...
Baja y alta cultura, todo está en todo. Jugar con todo porque nuestra cabeza funciona así, estamos en un mundo en el que lo más cutre y excelso está en el mismo sitio.

¿Dónde?
En tu cabeza. O en otras cabezas, por ejemplo: convive Casablanca con Fernando Esteso. Estamos llenos de misterios y secretos...

La gente me asusta, dice, ¿o es más pereza?
Pereza me ha dado siempre y el acto social de relacionarme. Soy mucho de espantadas. Me voy y no digo nada, a la francesa. Bastantes problemas de identidad tiene uno ya como para...

La gente en mis libros se droga pero se paga sus drogas; no hay grandes delincuentesComo para que esperen maravillas da usted por escribir..
Sí, es que por escribir no sabes de todo ni tienes opinión de todo. Y me molesta perder la espontaneidad. A nivel de escribir no... En el trato sí que me aíslo un poco ahora.

¿La verdad es, como escribe en uno de los cuentos, solo canciones tristes?
Es que la tristeza tiene mejor prensa que la alegría.

¿Puede escribir alegre?
No, pero tampoco muy chungo, ni poemas. Acabas viviendo cosas para escribir de ellas.

¿Por ejemplo?
Meterte en líos porque sabes que de ahí saldrá una hecatombe para escribir un buen libro. Esto funciona así, acabas siendo un monstruo. Pero prefiero leer algo que me ponga de mala leche a uno que me deje indiferente.

¿Y los suyos cómo le pondrían si fuera el lector?
De mala leche. Me pondrían de mala leche, pero somos así. En el fondo en todos mis libros no hay grandes delincuentes. La gente en mis libros se droga pero se paga sus drogas, La etiqueta les sirve para ubicarme, yo tengo claro que mi obra no es policial es muy distorsionada.
Igual le pone de mala leche porque no quiere asumirlo...

¿Alguien le ha dicho que le ha cabreado su obra?
Que lo remueve sí, que le duele. Sí, sobre todo con No llames a casa que hablaba del adulterio, que le quitas la mítica y mitología a lo que es... Somos animalillos y hacemos lo que sabemos para estar bien o es una falta de lealtad. Pero da igual, Dios no existe, nadie nos juzga, sólo nosotros.