Los directores de los principales organismos culturales de la Comunitat bajo gestión de la Conselleria de Cultura —CulturArts, Palau de les Arts Reina Sofía, IVAM, Consorcio de Museos y Museo de Bellas Artes San Pío V de Valencia— trabajarán "por objetivos" y serán evaluados semestralmente, de manera que, si dichos informes resultan negativos, podrán ser destituidos por la administración o esta podrá denunciar su contrato para iniciar un nuevo proceso de selección.

Estos responsables serán elegidos, de manera progresiva "y respetando los plazos legales", en una convocatoria pública de acuerdo a los principios de mérito, capacidad e idoneidad, y la decisión final correrá a cargo de un órgano de selección participativo en el que la administración tendrá entre un 20 y un 33% de participación, el mismo porcentaje que la sociedad civil, que procederá de universidades o entidades como el Consell Valencià de Cultura o la Real Academia de Bellas Artes de San Carlos. El resto, entre el 33 y el 50 por ciento, serán expertos.

Estas son algunas de las condiciones que se incluyen en el nuevo 'Código de buenas prácticas en la cultura valenciana', que ha sido presentado este miércoles por el conseller de Educación, Investigación, Cultura y Deporte, Vicent Marzà; el secretario autonómico de Cultura, Albert Girona, y la directora general de Cultura y Patrimonio, Carmen Amoraga. En primer lugar se ha realizado una presentación a los medios y, posteriormente, a los representantes del sector en el Teatro Principal de la capital.

Los tres representantes de la Conselleria han destacado que este manual de buenas prácticas pretende producir "un cambio de rumbo" y una "transición" en la cultura valenciana para lograr el acceso "de todos los ciudadanos" y "proyectar e internacionalizar una potente industria".

En este sentido, Vicent Marzà ha señalado que para el anterior gobierno del PP lo primero a la hora de elegir a los gestores culturales era "el quién" y "después, a lo mejor, pensaban en qué iban a hacer". Además, ha considerado que a la pregunta del 'cómo' contestaban con un "como sea pero que haya una buena foto".

En la misma línea, Albert Girona ha criticado la "forma tóxica en que se ha tratado a la cultura" en los últimos años, mientras que Carmen Amoraga ha sostenido que el código fija "una hoja de ruta para poner al frente de los organismos culturales a los mejores proyectos y no a los mejores amigos".

Modificar normativa

Las convocatorias de las plazas de dirección se irán abriendo progresivamente teniendo en cuenta las características de cada contenedor cultural, ya que en algunos casos, como en CulturArts, habrá que modificar normativa y reglamentos. Asimismo, el secretario autonómico ha explicado que el actual Consell se encontró con dos contratos de alta dirección, suscritos por el anterior equipo de Cultura, en el IVAM —José Miguel G. Cortés, elegido mediante concurso internacional— y el Palau de les Arts, cuyo intendente es Davide Livermore.

En ambos casos, las contrataciones se van a respetar, ha comentado Girona, que ha agregado, sobre el intendente del teatro de ópera, que era mejor respetar el contrato que romperlo e ir a una indemnización y que, además, Livermore ya está aplicando medidas en la dirección señalada por los actuales responsables de la Conselleria.

Sobre las retribuciones de los nuevos cargos que resulten elegidos, no podrán suponer un incremento de gasto respecto al actual, lo que "esperemos que no sea un problema para las personas a la hora de presentarse a los procesos de selección", ha confiado Girona.

En la formalización del contrato de los nuevos gestores constarán, "al menos, los objetivos que hay que cumplir, los resultados que se deben obtener, las condiciones y los plazos para su realización y los indicadores aplicables, que tendrán una duración temporal limitada de años prorrogable por un máximo una vez evaluado el cumplimiento de los objetivos según los indicadores que se establezcan". "Hasta que se formalicen, los aspirantes no tendrán derecho a ninguna percepción económica".

Por lo que se refiere a la evaluación, la realizará una comisión de seguimiento con periodicidad semestral y, también, siempre que lo solicite la administración. La satisfacción de los destinatarios del servicio resultará una variable relevante en este control.

Precios para mayores,

Jóvenes y grupos

El código incide en la "universalización del consumo cultural", por lo que insta a promover "una política de precios que facilite la asistencia de personas mayores de 65 años, jóvenes y grupos y el establecimiento de abonos para fidelizar al público".

Por otra parte, al conseller se le ha preguntado sobre el sostén presupuestario que tendrán estas acciones. Al respecto, Marzà ha recriminado al anterior gobierno 'popular' que, "no solo no cumplía los manuales de buenas prácticas culturales, sino tampoco los códigos éticos" y comprometió convenios plurianuales que subirán en 2016 y 2017 y que impedirán que "la subida en cultura sea la que hubiera deseado este Consell". Es un "regalo envenenado", lo ha calificado.

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