La Audiencia Provincial de Madrid ha condenado a 137 años de prisión a Encarnación Jiménez Moreno por acabar con la vida de dos ancianas y robar a otras quince en sus viviendas de la capital, en su mayoría en el barrio de Salamanca, entre abril y julio de 2003. El tribunal rebaja así a casi la mitad la petición fiscal, que reclamó 223 años de prisión para la mujer al incluir en su acusación tres asesinatos en grado de tentativa.

La acusada, de etnia gitana y conocida como la 'Mataviejas', siempre utilizaba el mismo 'modus operandi' en sus atracos: llamaba a la puerta de las viviendas en las que sabía que vivían ancianas solas, las empujaba violentamente hacia el interior y les ataba los pies y manos. Tras ello, desvalijaba sus casas.

Se hacía pasar como vendedora de joyas 

En la sentencia, el tribunal considera a Encarnación, que sufre una alteración de personalidad grave, autora de un delito de homicidio, quince de robo con violencia en concurso ideal con allanamiento de morada, con la agravante de reincidencia y abuso de superioridad, diez de detención ilegal y ocho de lesiones, entre otros.

Entraba en las viviendas en las que sabía que vivían ancianas solas.

En cuanto a la indemnización, la procesada tendrá que pagar 72.000 euros a los herederos de sus víctimas mortales, María Iribarren, de 96 años, y Luisa Trueba, de 64 años, por los daños morales, así como un total de 104.335 euros para las ancianas asaltadas.

Ercarnación, que no recordó nada de lo ocurrido durante su declaración, se valió para realizar los atracos de diversas excusas, desde hacerse pasar como una señora de la limpieza o simular que vendía artículos de joyería.

Amordazaba a las ancianas 

El primer crimen lo cometió el 18 de abril, cuando la condenada se abalanzó sobre su víctima, a quién amordazó tapándole la boca con el vestido de una muñeca. Tras ello, le ató las manos a la espalda y los pies con prendas de vestir, provocando así su muerte por asfixia.

Ataba de pies y manos a sus víctimas para robarles joyas y dinero.
El segundo crimen lo realizó el 8 de julio de 2006, cuando llamó a la puerta de un domicilio asegurando que vendía joyas. Así, entró en el piso y ató a la anciana de pies y manos con una blusa, unos calcetines y un cinturón. También le anudó un pantalón de pijama alrededor del cuello, lo que ocasionó su muerte por asfixia.

Encarnación amordazaba a las ancianas con ropa que encontraba en la misma casa que asaltaba: con camisones, medias, pañuelos, calcetines, corbatas o cinturones. Dos de las mujeres atracadas lograran desatarse y salir a la calle a pedir auxilio cuando la encausada se dedicaba a desvalijar la casa.

Dejó huellas y rastros de ADN 

En el juicio, que se celebró entre mayo y junio, varios peritos certificaron ante el tribunal que Ercarnación dejó sus huellas y diversos rastros biológicos con su ADN en la mayoría de los domicilios de las ancianas a las que asaltó, en algunos casos agrediéndolas físicamente.

Algunas víctimas de robo contaron en el juicio su atraco.
En las sesiones, algunas de sus víctimas describieron el modo en que Ercarnación llevaba a cabo sus atracos. "Yo estaba fregando la entrada de la casa, vino esta señora, me pidió agua y entré en casa a por un vaso, y sin que me diera cuenta entró detrás de mí y cerró la puerta de la casa por dentro", explicó una de ellas, Antonia.

"La señora me dijo: 'esto es un atraco', me ató los pies y manos con el pijama de mi marido y me tapó la boca con un trapo", añadió esta víctima, que acusó a Encarnación de robarle 800 euros y algunas joyas.