La Fiscalía de Sevilla ha solicitado 21 años de cárcel para un hombre acusado de matar a palos en septiembre de 2014 a una mujer que estaba enamorada de él en un coto de caza de Coria del Río, tras lo que le sustrajo la tarjeta de crédito que portaba y extrajo 470 euros de su cuenta corriente.

En su escrito de acusación, al que ha tenido acceso Europa Press, el Ministerio Público pide para el acusado, identificado como Moisés R.R., 20 años de prisión por un delito de asesinato y un año de cárcel por un delito de estafa, así como el pago de una indemnización de 150.000 euros al hijo menor de la fallecida.

Fuentes del caso han informado a Europa Press de que un jurado popular será el encargado de enjuiciar al acusado a partir del día 3 de noviembre, cuando tendrá lugar la constitución del jurado y la presentación de alegaciones por cada una de las partes personadas, mientras que el imputado declarará en la siguiente jornada.

La Fiscalía considera probado que el imputado mantenía una relación de "mera" amistad con la víctima puesto que eran vecinos en la localidad de Guillena, señalando que la fallecida "estaba enamorada" de Moisés y en varias ocasiones le había propuesto que mantuvieran una relación sentimental, a lo que el acusado se había opuesto.

De hecho, el imputado había iniciado en agosto de 2014 una relación con otra mujer, algo de lo que se enteró la víctima, que por dicho motivó le reiteró a Moisés "sus deseos de estar con él", llegando a mandarle "múltiples" mensajes de WhatsApp, mensajes que el encausado "no contestaba o lo hacía con evasivas y manifestándole su rechazo".

La víctima quería que el acusado dejara a su pareja

Sobre las 8,00 horas del 4 de septiembre de 2014, Moisés quedó con la víctima en su domicilio de Guillena para llevarla en su coche hasta los juzgados de Instrucción de Sevilla, ya que la misma necesitaba realizar una serie de gestiones allí, indica la Fiscalía, que agrega que, tras acompañarla a realizar estas gestiones, ambos pararon a tomar un café en una cafetería cercana a los juzgados.

En ese momento, la víctima le volvió a insistir en que dejara a su actual pareja y se fuera con ella, llegando a decirle "que no iba a parar hasta verle solo y que así fuera solo para ella", a lo que el imputado le contestó "que eso no iba a pasar nunca", por todo lo cual Moisés "se sentía acosado y asfixiado", de manera que, "ante el temor de que la fallecida pudiera llegar a provocar el fin de su recién iniciada relación, decidió poner fin a su vida".

Para ello, la condujo esa misma mañana desde los juzgados hasta una finca de Coria, tratándose la misma "de una zona aislada de cualquier núcleo urbano, de difícil acceso, con poco tránsito y tráfico, y con escasa visibilidad de su interior desde la carretera debido a la abundante vegetación de la misma".

Una vez en la finca, el acusado paró el coche y se introdujo hasta el interior de la misma, cogiendo un palo de madera de 75 centímetros de largo y de un "considerable" grosor, dice el fiscal, que explica que, a continuación, la víctima volvió a pedirle que dejara a su pareja y se fuera con ella, pero Moisés la rechazó de nuevo, iniciándose una discusión entre ambos.

Le fracturó el cráneo

En un momento de la discusión, el imputado empujó a la víctima con la mano y la tiró al suelo, de manera que cuando se disponía a levantarse "aprovechó" que la mujer "no podía en ese momento defenderse al encontrarse bocabajo, con las dos manos y las rodillas apoyadas en el suelo", y "de manera súbita y sorpresiva, con ánimo de acabar con su vida", le propinó un "violento" golpe con el palo a la altura de la nunca.

Al percatarse de que la mujer seguía moviéndose, le asestó un segundo "fuerte" golpe con el palo en la cabeza que le fracturó el cráneo, tras lo que dejó el palo en la zona, cogió las pertenencias de la víctima y huyó del lugar dejando el cuerpo allí.

Al día siguiente, el acusado se dirigió hasta una sucursal bancaria de Guillena y, "con ánimo de enriquecerse injustamente", empleó la tarjeta de crédito de la fallecida y, aprovechando que ésta llevada apuntado el número de pin en un papel en su cartera junto con la tarjeta, extrajo a través del cajero 470 euros y los incorporó a su patrimonio.

La mujer, finalmente, falleció entre las 10,00 horas del 4 de septiembre y las 20,00 horas del 5 de septiembre de 2014 como consecuencia de un traumatismo craneoencefálico con fractura y hundimiento de la bóveda craneal.

Según el Ministerio Público, el imputado, que se encuentra en prisión desde el 11 de septiembre de 2014, presenta criterios diagnósticos propios de una distimia, en el contexto de una personalidad con rangos anómalos, aunque en el momento de los hechos tenía preservadas sus facultades volitivas e intelectivas.

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