El centro de buceo Calahonda (Motril) es el precursor, junto a sus socios, de una actividad destinada a limpiar el fondo marino en este rincón de la Costa Tropical: recoger el plomo depositado en las profundidades del Mar Mediterráneo para reciclarlo en los cinturones de lastre que usan los buceados.

Según ha explicado a Europa Press el presidente e instructor del club, Emilio Ortiz, hace cuatro años comenzaron con esta actividad que persigue limpiar de suciedad el mar en Calahonda y en la que ya han conseguido sacar del agua alrededor de 40 kilos de plomo que, una vez en la superficie, vuelven a fundir para transformarlo en las pastillas de entre uno y dos kilos que forman el cinturón que ayuda a los buceadores a sumergirse.

Ortiz ha explicado que el plomo que cae al fondo de mar viene, principalmente, de la pesca tanto de las pequeñas bolitas "de unos 20 ó 30 gramos" que usan los pescadores con caña como del trasmallo o el buceo con arpón que han provocado que una zona "con una gran diversidad medioambiental y biológica esté totalmente demacrada".

Así, con este pequeño gesto, se pretende también concienciar sobre la necesidad "para el futuro" del planeta de mantener la biodiversidad marina puesto que, además del plomo, en cada inmersión recogen latas, basura y demás restos del paso del ser humano por la playa caleña.

"El plomo es altamente contaminante", ha explicado este instructor de buceo quien ha asegurado que normalmente usan plomo plastificado para su material de inmersión porque, "a pesar de ser un 40 por ciento más caro, se reducen las emisiones contaminantes en gran medida".

Un grupo de amigos, movidos por el cuidado del medio marino que aproximadamente una vez al mes deciden "poner su granito de arena" es el resumen de esta práctica en la que está invitado a participar cualquier persona que "ame" al medio ambiente como ellos.

Zona zec

Ortiz ha explicado a esta agencia, por otro lado, que la zona de los acantilados de Calahonda ha sido declarada de Especial Conservación (ZEC) según se ha publicado en el Boletín Oficial de la Junta de Andalucía (BOJA) lo que impide la práctica de la pesca en estas aguas aunque "la Guardia Civil aún no puede actuar de oficio porque, de momento, es sólo un plan de actuación".

En Calahonda hay numerosas especies protegidas, entre las que se encuentra el pulpo, y que no son respetadas ni por pescadores furtivos ni por visitantes de las playas por lo que esperan que "con esta protección se pueda desarrollar la zona que, bien cuidada, es un escenario marino espectacular".

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