La Consejería de Universidades, Investigación, Medio Ambiente y Política Social del Gobierno de Cantabria y la Dirección General de MARE han desmentido este martes que la mortandad de peces en río Pas se haya debido a un vertido procedente de la estación depuradora de Quijano.

Según ha informado el Gobierno regional en un comunicado, los datos del sistema informático de gestión de la planta, que se encuentran a disposición de la Fiscalía, evidencian que en ningún momento los caudales de entrada han sobrepasado la capacidad de bombeo y tratamiento de la depuradora, y el pozo de bombeo se mantuvo al 40% o por debajo de ese nivel.

Además, ha indicado que los datos sobre control de vertidos de la EDAR muestran la calidad del tratamiento aplicado a las aguas residuales en esta estación y confirman que permanecieron por debajo de los límites exigidos en el Documento Normativo de Vertido, en el que se establecen los valores límite mediante los cuales se puede verter al medio receptor.

A partir de toda esta información, Medio Ambiente considera que "no existe ningún indicio de que se hayan producido valores anómalos que pudieran justificar la muerte de peces asociada a la actividad de la depuradora".

La Consejería apunta a que el poco caudal de agua del río Pas en ese momento pueda estar relacionado con la muerte de los siete salmones en ese coto, tal y como sostiene la Dirección General de Medio Natural que está investigando este suceso.

De hecho, MARE detectó restos de poda que dificultaban la normal circulación del poco caudal de agua, lo que favorecía la eutrofización y descomposición de la materia arbustiva allí depositada.

Por ese motivo, la empresa pública, tras ponerse en contacto con el Ayuntamiento de Piélagos, que retiró de manera inmediata los restos arbóreos, colaboró en la retirada de la materia en descomposición existente, mediante un camión succionador, para ser tratados en las instalaciones de Quijano.

Además, para aumentar el caudal del río, los técnicos de MARE orientaron la salida del agua tratada para que de forma gradual parte de ese flujo fuera direccionado al punto de alivio y el resto fuera vertido en el lugar habitual para ello, ya que en todo momento la calidad del agua de vertido estaba por debajo de los límites establecidos en la autorización de vertido.

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