La sede de la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR) en Valencia sufrió ayer un  nuevo ataque "racista". Un artefacto explosivo reventó los cristales de una de las puertas de entrada ayer por la mañana. No había nadie en la oficina y no causó daños personales.

Desde febrero, ha habido otros nueve ataques, entre ellos el sellado de las cerraduras de las puertas con silicona y cuatro explosiones de petardos de gran potencia o artefactos de composición desconocida. Están denunciado, pero aún no hay detenidos. El móvil de estas agresiones, para la Comisión, es "racista y xenófobo".

De hecho, añaden las mismas fuentes, los negocios regentados por personas extranjeras aparecen pintadas de tinte racista y xenófobo.

La organización ha solicitado una reunión con la Delegación del Gobierno en la Comunitat, pero su petición, cuenta, ha caído en saco roto. Por eso, prevé instalar cámaras de vigilancia.