Barcos
El barco vikingo y la balsa de juncos boliviana. (EFE). EFE

Como si se tratara de un viaje atrás en el tiempo, dos embarcaciones han iniciado sus respectivas aventuras emulando a antiguas civilizaciones. Travesías por los mares de hoy que tratan de mostrar como lo hacían antes.

Por un lado está el Abora III, una balsa de juncos (llamada "Totoras"), que, con una tripulación de exploradores, intentará unir con su viaje la ciudad de Nueva York, EEUU, con el puerto de Cádiz.

La embarcación ha sido construida con técnicas de los indígenas bolivianos iniciará su viaje trasatlántico el próximo 11 de julio.

La mayor réplica de un barco de guerra vikingo

Por otro, está el barco vikingo Havhingsten af Glendalough (El semental marino de Glendalough), la mayor réplica de un barco de guerra vikingo, zarpó del Museo Vikingo de Roskilde, Dinamarca, este domingo, con destino a Dublin (Irlanda) donde tiene previsto llegar el 14 de agosto.

El barco trata de recrear los viajes recorridos por las temidas tribus nórdicas que desataron sangrientas incursiones en las costas de Irlanda hace 1.000 años.

Hecho con la madera de 300 robles, el Sea Stallion, de 30 metros de eslora y 4 de ancho, es la mayor nave vikinga reconstruida en el mundo, dijeron sus constructores.

El barco original fue construido en Irlanda en 1042 pero se hundió 30 años después en el fiordo de Roskilde, ubicado aproximadamente 50 kilómetros al sur de Copenhague, y se quedó allí hasta el inicio de una excavación en 1962.

Sólo remos y velas

El barco sólo usará remos y el poder de las velas en un intento por responder preguntas sobre la construcción de naves por vikingos y los detalles acerca de sus viajes. Su tripulación voluntaria de 65 hombres enfrentará los peligros en la cubierta, abierta, cada uno con cerca de un metro cuadrado de espacio.

"Creo que el mayor desafío será el duro clima que podríamos enfrentar", dijo Louise Henriksen, un historiador de 27 años que irá a bordo del barco.