La expedición arqueológica española al pecio de Nuestra Señora de las Mercedes, que finalizó este lunes sus trabajos, comenzando el pasado 18 de agosto, coordinados por el director del Museo Nacional de Arqueología Subacuática (Arqua), Iván Negueruela, ha recuperado un cañón y once piezas de alto valor arqueológico.

Los objetos que se han extraído se han elegido por el riesgo de desaparición, su fragilidad, ubicación, y por permitir documentar aspectos de la vida a bordo de la fragata.

El ministro de Educación, Cultura y Deporte, Iñigo Méndez de Vigo, ha presidido la llegada y presentación preliminar de los resultados recabados en la expedición arqueológica al pecio de Nuestra Señora de las Mercedes, que ha durado una semana.

Organizada por el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, en colaboración con el Instituto Español Oceanográfico y la Armada, esta expedición constituye el primer descenso para conocer el estado de situación en el que se encuentra el pecio, desde que España ganara el caso judicial ante los tribunales de Florida, por el expolio producido por la empresa Odyssey.

El navío Nuestra Señora de las Mercedes fue una fragata perteneciente a la Armada española, que fue botada en el puerto de La Habana en 1786 y que formaba parte del convoy que cubría la ruta comercial entre las colonias de América y España, amenazada frecuentemente por navíos del Reino Unido.

El 5 de octubre de 1804, y pese a que eran tiempos de paz entre las dos naciones, se produce la Batalla del Cabo de Santa María, que tendrá como consecuencia el hundimiento de la fragata. En el naufragio de fallecieron 249 marineros. Los 51 supervivientes fueron hechos prisioneros y trasladados al Reino Unido. Este hecho tuvo como consecuencia el final del acuerdo de paz de Inglaterra y España, y fue el preludio de la Batalla de Trafalgar.

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