UceRM recuerda la importancia de la prevención o de estar bien hidratado para prevenir los golpes de calor como consecuencias de las altas temperaturas, recordando, en este sentido, que tres personas fallecieron entre los meses de junio a septiembre de 2014 como consecuencia de un golpe de calor en la Región de Murcia.

Dos casos eran varones, adultos jóvenes, que desarrollaron un golpe de calor durante la jornada laboral como trabajadores del campo, en fechas en las que no se registraron temperaturas máxima y mínima por encima de sus umbrales. Se había registrado una temperatura mínima por encima del umbral dos días antes.

El otro caso era un adulto con antecedente de exposición a tóxicos y exposición ambiental en la calle. En este caso se había registrado puntualmente una elevación de la temperatura mínima en esa fecha.

Entre los fallecidos por golpe de calor registrados en el periodo 2004-2014, el ámbito más frecuente de exposición es el medio laboral, suponiendo casi el 50 por ciento de los casos.

Según indican las mismas fuentes, hay situaciones intermedias en la que no se ha acudido al centro de salud o al hospital, aunque existan determinados síntomas claros de deshidratación.

El calor puede conllevar consecuencias serias para la salud, como pueden ser el golpe de calor y las insolaciones. Tanto las insolaciones como los golpes de calor son problemas serios, que tienen su origen en una dificultad de adaptación del organismo a una circunstancia ambiental, como es el calor extremo.

Pero mientras que en la insolación existe el antecedente de una exposición prolongada al sol y se acompaña de graves alteraciones cutáneas, en el golpe de calor no es indispensable haber estado expuesto al sol y, por lo tanto, estas manifestaciones externas no se presentan, aunque sí aparecen todos los demás síntomas de la insolación.

Tanto ésta como el golpe de calor aparecen cuando los mecanismos orgánicos para regular la temperatura corporal, sobre todo la sudoración, no son capaces de contrarrestar el calor ambiental.

Es lógico, por lo tanto, que ambas situaciones se den con más frecuencia en verano, en entornos cálidos y húmedos, afectando más intensamente a niños y ancianos.

Síntomas golpe calor

Los síntomas, tanto de la insolación como del golpe de calor, son muy parecidos. La hipertermia, manifestación más llamativa, se mantiene alrededor de los 40ºC a lo largo de todo el proceso, dando lugar a sequedad de piel y taquicardia.

Aparecen dolor de cabeza, sensación de mareo, vértigo, náuseas y dolor abdominal. Si no se trata y el cuadro progresa, también se pueden sufrir falta de tono muscular, convulsiones, pérdida de consciencia e, incluso, en los casos más graves, acabar en estado de coma.

Por lo que se aconseja utilizar ropa ligera y transpirable en verano, protegernos del sol con un sombrero y permanecer en lugares frescos y que, a ser posible, estén en penumbra. También es fundamental la toma frecuente de agua o de bebidas isotónicas para mantener un buen estado de hidratación.

En caso de que se produzca, hay que colocar al paciente en un ambiente oscuro y fresco, intentar bajarle la temperatura del cuerpo, mediante un baño de agua fría o paños mojados y situarlo en una habitación refrigerada. Así como desplazar al afectado rápidamente a un servicio de urgencias, preferiblemente de un hospital.

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