El consejo confederal de CCOO-A ha acordado, por unanimidad, mostrar público su apoyo y solidaridad al pueblo griego y, en especial, a los trabajadores ante la situación que se vive en el país por el cierre de los bancos y de un 'corralito' financiero.

En opinión de CCOO-A, esta situación "se ha producido a consecuencia del asfixie al que están sometiendo al país heleno las instituciones europeas y los poderes dominantes, que están castigando a Grecia por haber optado por un Gobierno que quiere hacer las cosas de manera diferente, enfrentándose a la Troika y queriendo hacer democracia preguntando a sus ciudadanos si dicen 'sí' o 'no' a la última oferta de acuerdo de los acreedores impulsada por Bruselas".

El sindicato recuerda en una nota que el 30 de junio Grecia tenía que hacer un pago de 1.500 millones de euros al FMI (Fondo Monetario Internacional) coincidiendo con el fin de la prórroga del rescate.

Ha recordado esa prorroga "incluye además nuevos sacrificios a la ciudadanía, con más subidas de impuestos y un endurecimiento de la reforma de las pensiones".

Para el sindicato, las medidas que tratan de imponer a Grecia sugeridas por el FMI y el Gobierno alemán, "son una prueba evidente del egoísmo ultraliberalista que anteponen los intereses especulativos a la negociación, el diálogo y a la decisión de un pueblo que ha respaldado, con amplia mayoría en las urnas, una manera de salir de la crisis diferente a las políticas discriminatorias y de austeridad impuestas por la derecha europea".

Por ello, CCOO-A se suma a la Semana Europea de Acción en Solidaridad con Grecia. Esta convocatoria, que responde a la petición de entidades sociales y políticas griegas, pretende "poner presión sobre los negociadores de la Comisión, del Eurogrupo y del FMI que exigen que el gobierno heleno, en contra del mandato de su pueblo, intensifique los programas de austeridad".

CCOO-A se añade a esta semana europea y quiere denunciar públicamente que, tal y como pedía recientemente la Confederación Sindical Internacional, que "después de cinco años de una austeridad y ajuste estructural destructivos, el FMI y otros acreedores internacionales deben poner fin a su obstruccionismo y apoyar los esfuerzos del pueblo griego para reconstruir su economía mediante políticas que den prioridad a la creación de empleo".

En opinión del sindicato, la deuda griega "necesita de una reestructuración sin que ésta no puede pasar por hundir a la gente en la miseria, lesionando aún más los derechos que afectan, por ejemplo, al sistema público de pensiones y a la protección social de la ciudadanía".

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