Memorias de Harleck
Portada de Memorias de Harleck. Editorial Edhasa

Con apenas 14 años Roger Peruga y Pau Sitjar empezaron a construir los pilares de un mundo fantástico. Ahora, a los 22, acaban de publicar Memorias de Harleck: Alma, el inicio de una tetralogía con la que quieren "romper con los estereotipos" del género.

Un mundo que el rey Marfor domina con brazo de hierro y en el que Erlin, un campesino adolescente criado por su abuelo -del que desconoce muchos secretos- se verá empujado a un destino que no comprende tras hacerse con una enigmática esfera.

Harleck es un mundo en el que viven "razas completamente nuevas" -desde magmáticos a guerreros de la marca sagrada- sobre el que pende una profecía y con dioses como Bator o Turman, todos ellos nacidos de los dibujos que Sitjar hace desde niño.

Todo comenzó con unos dibujos

"Todo comenzó con los dibujos de Pau. Yo le propuse escribir una historia basada en ellos, pero a medida que avanzábamos y lo enriquecíamos vimos que daba para mucho más", relata Peruga.

Ambos han crecido leyendo literatura fantástica y en ella "hay cosas muy buenas y muy elaboradas", pero con Memorias de Harleck: Alma (editorial Edhasa) intentan "romper con los estereotipos. Hacer algo nuevo y original era lo que, en gran parte, nos motivaba".

Memorias de Harleck no es la historia de un personaje o un grupo, es la de un mundo

Sitjar apunta que no querían que fuese "la historia de un personaje o de un grupo, sino la de un mundo. Hemos intentado que sea muy completo para explicar cómo funciona, cómo son las culturas. Tenemos un mundo, que es lo primordial, y luego creamos una historia para explicarlo".

Una historia que en esta primera entrega transcurre, sobre todo, en Maregard, el imperio humano y en la que pretenden que "el lector no dé nunca nada por sentado pues puede ocurrir cualquier cosa en cualquier momento".

Personajes duales

Pero también intentan dar un paso más en materia de héroes y villanos. "Ni los unos son tan buenos, ni los otros del todo malos, o no sin motivo", dice Peruga, por ello han intentado que "los personajes sean lo más humano posible y tengan vidas realistas dentro de un mundo de fantasía".

"Ni los unos son tan buenos, ni los otros del todo malos, o no sin motivo"

Ambos reconocen la influencia de J.R.R Tolkien, entre otros muchos, -"pues aunque nuestra obra es novedosa, todas la ideas vienen de algún sitio"-, pero también la de Ken Follet, por su "capacidad de hacer una historia de gente corriente y que el lector se sienta identificado. Creíamos que eso le faltaba, un poco, a la literatura fantástica, que no deja de ser siempre el bien contra el mal".

Y como en toda saga fantástica no puede faltar la magia, a la que Sitjar y Peruga - estudiantes de bioquímica y medicina, respectivamente- le han dado un "componente muy realista", basada en principios de la termodinámica y la física, pero no por ello menos atractiva.

Una historia muy bien escrita a cuatro manos, para lo que, además de tener una gran complicidad, saben criticarse sin molestarse y ceder,"eso es importante cuando creas algo con otra persona", señala Sitjar.Sin olvidarse de una amplia documentación, "que enriquece mucho la obra" y para la que han contado con el apoyo del historiador Marc Arrey.

Con la segunda parte de la tetralogía ya terminada y la tercera "a media escritura", ahora están inmersos en crear una página web en la que los seguidores de la vida en Harleck puedan descubrir todos los secretos de ese nuevo mundo.