El arzobispo de Valencia, Agustín García-Gasco, defiende en su carta de esta semana la unidad de España como "un gran logro histórico y cultural" así como la solidaridad entre sus comunidades autónomas, y considera que "no pueden resultar creíbles aquellos que hablan de solidaridad con lejanos países, al tiempo que niegan el agua o las comunicaciones a sus convecinos de comunidad".

Concepto de solidaridad

"No pueden resultar creíbles aquellos que hablan de solidaridad con lejanos países, al tiempo que niegan el agua o las comunicaciones a sus convecinos de comunidad"

Agustín García-GascoSegún informó el Arzobispado en un comunicado, García-Gasco sostiene que el concepto de solidaridad "no es algo abstracto sino un compromiso que todos debemos ejercer también entre las regiones y comunidades autónomas, frente a un independentismo nacido en muchas ocasiones de consideraciones insolidarias en el desarrollo y en los recursos naturales básicos como el agua".

En su carta, el arzobispo de Valencia describe cómo "en la España de hoy se está produciendo una preocupante dinámica" que explica en que "mientras los nacionalismos radicales quieren imponer por todos los medios como obvias sus más que discutibles propuestas de separatismo, quienes proponen la unidad de la nación son presentados como reliquias del pasado, privados de argumentos inteligentes".

Un logro histórico

Frente a esta "deformación comunicativa", el prelado propone reconocer que la unidad de España "es un gran logro histórico y cultural que hoy se puede y se debe seguir proponiendo a la inteligencia y a la libertad de las personas y de los grupos sociales".

García-Gasco destaca que "poder actuar conjuntamente, de modo libre, coordinado y eficiente es un logro social que sólo los insensatos desprecian". La propia Unión Europea, dice, es "una muestra de hasta qué punto es complicado y difícil introducir el sentido de unidad entre pueblos culturalmente variados y geográficamente dispersos".

El arzobispo de Valencia asegura que la unidad en España mantenida durante siglos "es un legado histórico que no podemos despreciar" y anima al "reforzamiento de los lazos y relaciones entre comarcas, regiones y naciones".

Además, la Iglesia "también está legitimada para aportar su fecunda experiencia de dos mil años y recordar que debilitar la solidaridad entre las personas, las familias y las comunidades precariza el bienestar concreto de las personas".

"Desenmascarar radicalismos"

García-Gasco anima a "desenmascarar los radicalismos ideológicos que acompañan ciertas propuestas y que consideran la destrucción de la unidad de España como paso previo para imponer en un territorio sus utopías políticas" y añade que este tipo de ideologías "han dado lugar a los totalitarismos más funestos en otras partes del planeta".

En su carta, que titula 'Lo valioso es construir', el prelado invita "decididamente" a cultivar la "ética política del amor al bien de la propia nación, que suscita comportamientos de solidaridad renovada por parte de todos".

Asimismo, exhorta a "evitar con firmeza los riesgos de manipulación de la verdad histórica y de la opinión pública a favor de pretensiones particularistas o de reivindicaciones ideológicas". La Iglesia "anima a todas las personas de buena voluntad, y especialmente a los católicos, a la renovación moral y a una profunda solidaridad de todos los ciudadanos, para asegurar las condiciones que hacen posible la reconciliación y la superación de las injusticias, las divisiones y los enfrentamientos", señala.