La reunión del comité provincial del partido puede acabar con la carrera del número dos de la lista al Ayuntamiento de Sevilla. No es habitual que un ex presidente de Diputación, ex presidente de la Caja San Fernando y actual vicepresidente de Cajasol como Luis Navarrete grite al mundo en unas declaraciones que su jefe en el PSOE «es un sectario» que «no sabe liderar el partido».

¿Qué está pasando? El pasado fin de semana el líder de los socialistas andaluces, Manuel Chaves, ordenó a su secretario general de la provincia de Sevilla, José Antonio Viera, que se hiciese cargo de la presidencia de la Diputación Provincial. Inmediatamente hizo llegar a los hombres fuertes del partido que esperaba su apoyo en el tema.

Desobediencia

Viera, que entró a codazos en la lista de Monteseirín, ambiciona un cargo importante en el Ayuntamiento de Sevilla. Así que, lejos de obedecer a Chaves, se apresuró a convocar a la ejecutiva provincial del PSOE, que él controla, para nombrar un candidato a la presidencia de la Diputación. Tras la reunión, bien entrada la noche del lunes, comunicó a bombo y platillo que la ejecutiva del PSOE de Sevilla propone que sea el actual presidente, Villalobos, el que siga cuatro años más.

Desde la noche del lunes todo ha cambiado. El martes, el equipo de Monteseirín cerró un acuerdo de Gobierno con IU por el que la coalición se queda con la gestión económica de la ciudad y la primeraTenencia de Alcaldía, justo lo que ambicionaba Viera.

El mismo día Navarrete airea sus sonoras críticas dejando claro que si la mayoría que lidera Monteseirín le apoya, este domingo no votará por el candidato Villalobos como presidente de la Diputación. Si ocurre eso en la reunión del comité provincial del PSOE, que debe ratificar la decisión tomada por la ejecutiva de Viera, la carrera de éste habrá tocado a su fin. Sólo una cosa es segura, ni Chaves ni Monteseirín le echarán una mano el domingo.