La princesa de Asturias llegó poco antes de mediodía de este miércoles a la parroquia de la Asunción de Nuestra Señora, en el barrio madrileño de Aravaca, para tomar la primera comunión acompañada por sus padres, los reyes, y su hermana, la infanta Sofía, así como don Juan Carlos y doña Sofía y sus abuelos maternos.

Además de los padres de la reina, Jesús Ortiz y Paloma Rocasolano, a la ceremonia religiosa también han asistido la bisabuela de la princesa Leonor, María del Carmen Álvarez del Valle —abuela paterna de doña Letizia—, y Ana Togores, la actual esposa de su abuelo materno.

La ceremonia ha tenido lugar en la parroquia de la Asunción de Nuestra Señora, en el barrio madrileño de AravacaLeonor y su hermana han llegado a la entrada del templo de la mano de sus padres y los cuatro han saludado al medio centenar de vecinos de Aravaca que les aguardaban desde una hora antes junto a las rejas exteriores de la iglesia y que les han vitoreado en varias ocasiones.

Unos pasos más atrás, les acompañaban el rey Juan Carlos y la reina Sofía, quienes, antes de entrar en el recinto de la iglesia, han coincidido con Paloma Rocasolano y la han saludado con dos besos.

La princesa Leonor, de nueve años ha recibido el sacramento en una ceremonia religiosa colectiva junto a una veintena de compañeros de cuarto curso de Primaria del cercano Colegio Santa María de los Rosales, vestida con el uniforme del centro: chaqueta azul marino con el escudo del colegio y falda gris.

Tras la ceremonia, Leonor y sus familiares se trasladaron a la Zarzuela para celebrar allí un almuerzo privado.

"Todo perfecto"

Al terminar la ceremonia, la princesa de Asturias ha posado junto a sus padres y sus abuelos a la salida de la iglesia y ha reconocido a los periodistas que estaba contenta, aunque "muy nerviosa" durante la ceremonia, celebrada con los demás compañeros del colegio.

"Lo voy a celebrar en casa", ha añadido, sonriente, ante las preguntas de los informadores que han captado las imágenes de la llegada al templo de toda la Familia Real y su salida de la iglesia, ya que, al tratarse de una celebración privada, no ha habido medios de comunicación en el interior.

Don Felipe a la pregunta de que cómo habían vivido los padres y los abuelos la celebración ha contestado con un "todo perfecto".