Un directivo trabajando en su oficina
Un directivo trabajando en su oficina GTRES

En los últimos tiempos, las organizaciones han comenzado a conceder especial importancia a la inversión en intangibles, como la gestión de talento y el liderazgo, para conseguir aportar un mayor valor añadido a sus productos y servicios que les permita destacar con éxito en el competitivo mercado actual. Existen diferentes dinámicas para poder detectar y fomentar el liderazgo entre los profesionales de una empresa. Sin embargo, Page Personnel coincide en que existen ciertas características comunes que todo líder debe reunir.

“En general, los líderes han de mostrar la capacidad de escuchar a sus subordinados y comprender las necesidades particulares de cada uno de ellos, fomentando así la comunicación y manejando las expectativas del equipo. Además, poder coordinar equipos, priorizando y planificando tareas, así como saber sacar lo mejor de cada persona, son aptitudes altamente valoradas en los dirigentes y que los convierten en una auténtica inspiración para el resto de empleados”, indica Cristina Caamaño, Executive Manager de Page Personnel.

Asimismo, los líderes pueden clasificarse en diferentes categorías en función de sus características personales y aptitudes profesionales, sin ser considerada una categoría superior a otra.

Autoritario.  Muestra una clara orientación a la consecución de los objetivos, pero no se centra en las personas que componen su equipo. Se limita a dar instrucciones y coordinar las acciones necesarias para conseguir el resultado esperado. Por tanto, se trata de un perfil autoritario que toma muchas decisiones sin pedir asesoramiento previo a sus subordinados. Cuando surge algún problema, este tipo de líder asume el mando de las acciones para resolverlo, llegando incluso a ocultarlo para hacerlo desaparecer.

Formador.  Motiva a los miembros del equipo y les ofrece amplia formación para conseguir los objetivos de manera más eficiente. Toma decisiones después de haber consultado las diferentes alternativas con sus empleados y plantea los problemas aceptando los consejos que éstos le pueden ofrecer. Esta actitud ayuda a fomentar el crecimiento profesional de la platilla y sus capacidades. Además, una vez solucionado el problema, tiende a llevar a cabo el análisis y seguimiento de la opción tomada.

Motivador. Es un perfil con mucho carisma y orientado a las personas. Muestra mucha confianza en las capacidades de sus subordinados y cree que a través de la motivación del equipo se pueden alcanzar los objetivos eficazmente. Ante conflictos y dificultades plantea opciones y promueve el intercambio de ideas para conseguir hallar la mejor salida, delegando así muchas de sus funciones a otros miembros del grupo.

Apático.  Delega tareas, pero no forma ni motiva a su plantilla. Cuando surgen complicaciones se limita a indicar qué hacer y el resultado que quiere conseguir, pero no especifica el camino más adecuado para la consecución del objetivo. Esto hace que resulte más complicado mantener al grupo motivado y cohesionado. En muchas ocasiones, esta clase de líder encuentra dificultades para reconocer los problemas con antelación.