Agentes del Servicio de Protección a la Naturaleza (Seprona) de la Guardia Civil han intervenido en un local de la comarca burgalesa de Odra-Pisuerga 2.040 huevos, por falta de roturación y etiquetado de origen, y 158 kilogramos de alimentos dispuestos a la venta por irregularidades en el proceso de conservación del frío, informaron a Europa Press fuentes de la Benemérita.

El Seprona, en el marco de las actividades preventivas para comprobar que se cumplen las buenas prácticas en cuanto a manipulación y conservación de alimentos bajo las debidas condiciones higiénico-sanitarias, inspeccionaba días atrás un establecimiento ubicado en la comarca Odra-Pisuerga.

Conjuntamente, Agentes del Equipo de Investigación del Seprona (Eprona) y un veterinario del Servicio de Sanidad de la Delegación Territorial de Burgos, realizaban una inspección administrativa al comercio, cuya principal actividad es la venta polivalente de productos, tanto alimentarios como de primera necesidad.

En presencia del responsable del negocio se inspeccionaron las distintas salas del establecimiento, en las que se pudieron comprobar, además de un "deficiente" estado higiénico-sanitario general, la elaboración de morcillas de fabricación propia en la cocina, mediante cocción en una olla.

En otro habitáculo compartían estancia 22 bombonas de butano y siete de propano; una cámara refrigerada almacenaba alimentos y un medicamento animal; fuera de la misma, "a simple vista", se localizaron otros productos refrigerados que se encontraban a temperatura ambiente, cuando debían conservarse en frío.

En la tienda, donde se despachaba desde bebidas alcohólicas de alta graduación, alimentos, productos de limpieza, tabaco, dulces, lácteos y comida de elaboración, combustibles como butano o propano, se han inmovilizado 1,8 kilogramos de carne de picadillo para chorizo y 30 kilogramos de productos para la elaboración de morcillas "caseras", así como magro y sangre.

Productos intervenidos: 58 morcillas de elaboración propia sin registro sanitario; 74 yogures y flanes y nueve productos lácteos por no respetar la cadena de frío, 170 docenas de huevos de gallina de producción propia por carecer de roturación y etiquetado de origen; 1,8 kilogramos de picadillo carne para chorizo de elaboración propia; 30 kilogramos de manteca y sangre para elaboración de morcillas y magro, y 27 bolsas de tinta de calamar, cuya conservación debe ser bajo ultracongelación y se encontraba a temperatura de 4 grados y caducidad vencida en 2002.

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