Vecinos de Carbonero de Ahusín, entidad de un centenar de habitantes perteneciente a la localidad segoviana de Armuña, demandan ayuda para eliminar un problema de termitas que les afecta desde hace 30 años y que va empeorado con el paso del tiempo.

A través de la Asociación La Madera, creada expresamente para defender los intereses de los afectados, los perjudicados han llamado a multitud de puertas para solicitar soluciones, aunque se han topado siempre con la falta de respuesta.

La presidenta de esta agrupación, Azucena Llorente, explica a Europa Press que prácticamente todos los inmuebles de la localidad están a día de hoy dañados por las termitas y que la mayor parte de ellos son viviendas de primera residencia, que se están viendo abocadas a la ruina. La plaga afecta incluso a la ermita del pueblo, donde la acción de los insectos obligó a cambiar la viga de madera que sostenía la tribuna para evitar riesgos.

Los daños son patentes especialmente en las estructuras de los edificios, que han tenido que apuntalarse por su debilitamiento. Repararlos y mantener las estructuras es, según los vecinos, "muy gravoso" para la economía de las familias, que en muchos casos se ven obligadas a cambiar puertas y ventanas cada tres años. Mientras, quienes se animan a comprar vivienda, a menudo deben hacer obra ante el deterioro de las casas.

Los representantes de La Madera advierten de cualquier forma de que de nada sirve arreglar los inmuebles porque las termitas se hallan en el subsuelo. Abogan por tanto por atajar el problema "de raíz" y acabar con los insectos, que también se han dejado ver por municipios de alrededor.

Los vecinos temen que, con la ruina de los edificios, el pueblo acabe también "muriendo", por lo que han demandado ayuda a distintas administraciones, entre ellas el propio Ayuntamiento de Carbonero de Ahusín, la Diputación de Segovia o las consejerías de Sanidad y Agricultura de la Junta de Castilla y León.

Se han dirigido incluso a la Federación de la Mujer Rural (Femur), ya que algunas de las mujeres del pueblo están asociadas a esta entidad nacional. También han difundido la situación a través de periódicos y televisiones locales.

"Pero no hemos obtenido respuesta alguna. Nadie ha hecho nada, ni siquiera se han informado de lo que está ocurriendo", lamenta Azucena Llorente, quien incide en que muchos habitantes del pueblo no pueden asumir el coste de tratar la madera contra las termitas o de fumigar y reitera por ello su petición de cualquier ayuda.

En su caso, asegura que no está dispuesta a seguir sustituyendo más cercos de puertas y ventanas y, harta del angustioso panorama, se plantea incluso dejar el pueblo si persiste el problema.

La presidenta de La Madera confía en que la proximidad de las elecciones sirva para que los políticos tomen conciencia de la situación y que, de alguna forma, las administraciones contribuyan a poner fin a una presencia que comenzó hace varios decenios y se ha ido agravando en los últimos años.

Consulta aquí más noticias de Segovia.