Fanart de 'El Ministerio del Tiempo'
Julián Martínez, Amelia Folch y Alonso de Entrerríos, en una ilustración creada por uno de los fans de 'El Ministerio del Tiempo'. jaeTanaka

Antes de su estreno, pocos podían imaginar el fenómeno que acabaría desatando El Ministerio del Tiempo. El planteamiento inicial era llamativo —un enfermero de la época actual, una universitaria del siglo XIX y un soldado de los Tercios de Flandes viajando juntos por distintas épocas de la historia de España para evitar cambios críticos en los acontecimientos del pasado—, pero parecía una apuesta muy arriesgada, casi una temeridad atreverse con un género tan poco trabajado en la ficción española.

Sin embargo, el primer capítulo funcionó, fue un éxito de crítica y, gracias al boca a boca (y el tuit a tuit), generó una bola de nieve que no ha dejado de crecer hasta el día de hoy. La mezcla de aventuras, intriga y humor con ambientación histórica, constantes referencias a la cultura pop y un tono de ciencia ficción ligera se ha revelado como un cóctel irresistible para los espectadores más exigentes.

La serie no ha arrasado en los audímetros, sobre todo debido a la dura competencia de espacios como Bajo sospecha, Los nuestros y La Voz, pero se ha ganado una legión de fans muy fieles y tremendamente apasionados: unos dos millones y medio de espectadores semanales y miles y miles de seguidores en Internet, que son los que han marcado la diferencia.

471.000 usuarios han visto ya algún momento o capítulo de 'El Ministerio del Tiempo' a través de la página web oficial

Incluso tienen un nombre propio, se hacen llamar los ministéricos, lo que equipara a esta comunidad de fanáticos con algunas de las más clásicas de la televisión como Star Trek y sus trekkies (o trekkers), los losties de Perdidos y los whovians, incondicionales de Doctor Who, serie británica que a menudo se cita como uno de los grandes referentes de la producción ideada por los hermanos Olivares. Existe ya incluso, un subgrupo de fans, los llamados Cayetaners, enamorados de Irene Larra, el personaje lésbico interpretado en la serie por la actriz Cayetana Guillén Cuervo.

Son ellos, los fans, los que están logrando que se empiece a prestar más atención a la audiencia generada en la Red y mediante sistemas alternativos a los tradicionales. Con 251.000 visionados en diferido de las cuatro primeras emisiones de marzo, El Ministerio del Tiempo es hasta el momento la serie con mayor audiencia por esta vía. Los datos en web son aún mejores: 471.000 usuarios han visto ya algún momento o capítulo de la serie por Internet.

La fuerza ministérica es digital y así se demuestra lunes tras lunes en Twitter, donde miles de mensajes relacionados con la serie logran que personajes tan dispares como Velázquez, Rosendo, Lope de Vega, Bertín Osborne o el curioso término "retablet" se conviertan en lo más comentado de la red social. Tumblr se ha llenado de imágenes y gifs animados de la serie y no son pocos los fanfics y fanarts (relatos e ilustraciones hechos por fans) que hay ya dedicados a El Ministerio del Tiempo. Aunque no se ha dicho de forma explícita, es obvio que este fenómeno, inédito en la ficción española, ha ayudado a la recién anunciada renovación de la serie, que tendrá una segunda temporada, implorada durante días por los tuiteros a través de la campaña #TVErenuevaMdT.

Este éxito online, sin precedentes en la ficción española y al que ha contribuido RTVE con un gran despliegue en redes sociales y una completa página web (bien diseñada y llena de contenidos), ha desatado una ola de ministerismo que ya se lamenta por el final de esta primera temporada. Este lunes 6 de abril, a las 22.00 horas, La 1 emitirá el penúltimo capítulo de esta tanda de ocho episodios, recta final de una de las grandes sorpresas televisivas del año. Cuando acabe, los ministéricos tendrán que esperar hasta 2016 para saber más sobre esta secretísima institución española.