Camarero
Imagen de archivo de un camarero. ARCHIVO

El número de empresas que optan por la franquicia como modelo de negocio y expansión es cada vez mayor. Durante 2014, se ha registrado un considerable incremento en la cifra total de cadenas creadas y aperturas de nuevos puntos de venta, siendo las redes pertenecientes a los sectores moda, accesorios y restauración las que congregan más volumen de negocio en nuestro mercado, según un estudio de Michael Page.

Las franquicias han demostrado ser un modelo de negocio fuerte, que implica un menor riesgo que otro negocio independiente 

Entre otros factores, este crecimiento se debe a la gran competitividad y profesionalización de las franquicias existentes y refleja el inicio de un periodo de recuperación económica y nuevas oportunidades.

Con la situación actual del mercado, las franquicias han demostrado ser un modelo de negocio fuerte, que implica un menor riesgo y exposición al fracaso frente a los proyectos de emprendimiento independiente.

Sin embargo, antes de iniciar una nueva aventura empresarial, los operadores con franquicias deben informar a los franquiciados sobre la inversión que llevarán a cabo, concretar sus futuras implicaciones y especificar las pautas que determinarán el correcto funcionamiento del establecimiento. A continuación mostramos las cinco prácticas que ayudarán a gestionar una franquicia:

Métodos formativos y gestión de equipos: El capital humano es el principal activo de una compañía y, por tanto, influye en el éxito de una franquicia. Para garantizar los estándares operativos, resulta fundamental transmitir a los franquiciados conocimientos sobre la franquicia a través de un sistema de formación continua e incluso compartir con ellos manuales de buenas prácticas que puedan tomar como referencia. Para ello, es conveniente contar con los franquiciados que presentan mejores resultados y poder extrapolar así las iniciativas más exitosas al resto de franquicias.

Selección del franquiciado: La correcta selección del franquiciado es esencial. Implica elegir al inversor más adecuado para poder crecer como cadena, sobre todo cuando se da una falta de conocimiento del mercado en el que la compañía quiere desarrollarse. Se deben manejar las expectativas de los aspirantes, dándoles a conocer el proyecto en el que van a invertir y las implicaciones del mismo.

Ubicación de la franquicia: La central franquiciadora debe examinar estratégicamente la ubicación propuesta por los franquiciados antes de abrir un nuevo local y rechazar aquellos locales que resulten inadecuados. Además, cuando se decide optar por la expansión internacional de la franquicia, hay que tener en cuenta la importancia de adaptar el valor añadido, aportado por los productos o servicios comercializados, a las necesidades particulares presentes en el nuevo mercado. Esto requiere un importante ejercicio de análisis y el mantenimiento de una imagen de marca global coherente en todos los países en los que se opera.

Apoyo y soporte de calidad a los franquiciados: El franquiciador ha de asesorar y acompañar en todo momento al franquiciado, mostrándose como un auténtico apoyo para lograr el éxito del negocio y garantizar el crecimiento conjunto. La relación entre ambos ha de ser colaborativa y estar basada en una comunicación bidireccional constate. Los franquiciados pueden aportar a la central información muy valiosa, fruto de la interacción diaria con clientes reales en el propio punto de venta. Por su parte, la central ha de conseguir detectar los problemas diarios con los que se encuentran los franquiciados, tomar soluciones adaptadas a cada uno de ellos y mantenerlos informados sobre las decisiones estratégicas más generales de la compañía.

Imagen y notoriedad de marca: La imagen y notoriedad de marca que puede aportar una franquicia es una clara ventaja competitiva frente a los emprendedores independientes, ya que el conocimiento que exista de la marca franquiciadora asegurará un tráfico de clientes al punto de venta. Por otro lado, las compañías franquiciadoras han de saber detectar y seleccionar aquellos franquiciados con un interés real por la marca.