Ferran Torrent retrata en su novela "la mediocridad y la corrupción" de Valencia

  • "Me hacía falta hacer una novela sobre lo que está pasando en Valencia, porque estás cabreado y, como novelista, es tu única arma", comenta Torrent.
  • Los aliados del protagonista son pequeños delincuentes medio retirados y un policía, unos personajes secundarios que ha definido como 'outsiders'.
  • Torrent ha opinado que una forma de reducir la corrupción sería rebajar los escaños cuando se diera una mayoría absoluta. 
Ferran Torrent
Ferran Torrent
EFE/Marta Pérez

El escritor valenciano Ferran Torrent ha querido "dejar constancia de una sociedad mediocre y corrupta" con su última novela, Un dinar un dia qualsevol (Columna), una crónica sobre la sociedad valenciana en forma de ficción a la que recurrió después de iniciar una investigación periodística sobre la corrupción y darse cuenta de que muchas cosas no podía contarlas, ante la imposibilidad de demostrarlas, ha explicado.

"Me hacía falta hacer una novela sobre lo que está pasando en Valencia, porque estás cabreado y, como novelista, es tu única arma", ha descrito, en una entrevista, sobre el libro que presenta como novedad el narrador en primera persona y la forma de investigación periodística.

El protagonista es un periodista veterano, Marc Sendra, obligado a reconvertirse en trabajador autónomo freelance, que empieza un artículo sobre la crisis del València CF y la venta de los terrenos de Mestalla y acaba descubriendo un trasfondo más turbio.

Se trata de un personaje que cree en el periodismo que se hacía hace 20 años, al que ha utilizado para "globalizar un poco la novela" y retratar el periodismo valenciano —y su precariedad—, la política valenciana, la vida de las personas más humildes y de las altas esferas e, inevitablemente, la corrupción, ha señalado.

Los aliados del protagonista son pequeños delincuentes medio retirados y un policía, unos personajes secundarios que ha definido como outsiders  y con los que se ha identificado a sí mismo y a su novelística.

"Son los que están fuera del sistema y no son gente marginada, sino que viven muy bien: tienen un sentido vitalista de la vida con el que me identifico, ya que me guío más por el sentido común que por lo que dice la gente, y así es como actúan estos personajes y, por ello, el libro tiene el final que tiene", ha observado.

El refugio de los personajes es compartir una comida con viejos amigos, un oasis que Torrent ha reconocido como propio por tratarse de "una forma de decir que estás bien en una edad en la que empiezas a tener caídos, y también es una forma de crear un mundo al margen del mundo".

Cuando la mayoría absoluta deviene

El escritor ha comentado que, como novelista, no busca soluciones, pero ha admitido que tiene una causa identificada para la corrupción: "La mayoría absoluta y la impunidad que conlleva, que se convierte en dictadura cuando no hay tradición democrática".

Torrent ha opinado que una forma de reducir la corrupción sería rebajar los escaños cuando se diera una mayoría absoluta y promover que entraran más partidos y se negociara más. "Al escribir crezco junto con la novela", ha afirmado el autor, que no planea la estructura de sus libros previamente, sino que descubre la trama a la vez que el protagonista.

"Cuando terminas una novela te quedas vacío, y suelo esperar a que pase tiempo y que vuelvan las ganas de escribir. Después, hasta que no llevo escritas unas 50 páginas no sé si es la novela que quiero hacer", por lo que desconoce si su última obra tendrá una segunda parte. Torrent alterna su profesión de escritor con colaboraciones radiofónicas y se ha definido como un lector "muy ecléctico y curioso".

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