El país de Zapatero

  • ZP ha apelado al recuerdo del voto en las generales de 2004.
En Zaragoza. Zapatero, saludando a los asistentes al mitin.(Efe)
En Zaragoza. Zapatero, saludando a los asistentes al mitin.(Efe)
José Luis Rodríguez Zapatero termina hoy su campaña con una visita al Bierzo en vez de a los pueblos inundados de Castilla-La Mancha, un mitin en León y otro en Madrid.

Nunca un jefe del Gobierno había intervenido tan intensamente en una contienda electoral para elegir 8.111 alcaldes y 13 presidentes de comunidades autónomas como lo ha hecho Zapatero, que ha empatado a 24 mítines con Mariano Rajoy.

Según las explicaciones de la Moncloa, su impulso obedece al deseo de mostrar las realizaciones de tres años de Gobierno y a la necesidad de movilizar el voto socialista para frenar a una derecha que no ha dejado de movilizarse desde que perdió las elecciones del 14 de marzo de 2004.

Su antepenúltimo mitin del miércoles en el coso de La Misericordia de Zaragoza tuvo un lleno hasta la bandera.

Fue su primer éxito, pues Rajoy sólo logró media entrada en esta plaza de 10.500 localidades.

El alcalde, Juan Alberto Belloch, y el presidente de Aragón, Marcelino Iglesias, le colocaron el morlaco en suerte.

Ambos estaban indignados por las declaraciones de Aznar en Calatayud, donde el ex presidente del Gobierno agitó el espantajo de las dos Españas y estableció una malévola relación entre el voto al PSOE y los intereses de ETA.

Está claro que el aragonés Baltasar Gracián, autor de aquel Manual de la Prudencia que es un best seller en Estados Unidos, no es santo de la devoción de Aznar.

Y Zapatero aprovechó la oportunidad y entró firme y por derecho: "El señor Aznar, con el aval de Rajoy, ha dicho que no votar al PP es consolidar a ETA, y también ha dicho que una parte de España no acepta a la otra.

Sé que hay millones de españoles que se pueden sentir ofendidos por lo que ha dicho Aznar y quiero darle una respuesta: ‘Señor Aznar, la inmensa mayoría de los españoles vivimos muy a gusto conviviendo juntos, y juntos hemos luchado y lucharemos para conseguir el fin de la violencia’".

Después pidió que "las insidias" sean barridas por los votos en las urnas.

Zapatero ha apelado en todos su mítines al recuerdo del voto en las elecciones generales pasadas y ha llamado a votar a quienes le dieron el triunfo hace tres años.

Se ha dirigido concretamente "a esos jóvenes que en 2004 cambiaron los rostros del poder y dejaron atrás la prepotencia, el mal humor, el ordeno y mando y las mentiras de la guerra de Irak y del 11-M".

Su objetivo es revalidar el resultado y a ese recuerdo de voto ha contribuido a sabiendas o inconscientemente el ex presidente Aznar con sus manifestaciones de trazo grueso.

Aunque el domingo se eligen representantes para los ayuntamientos y los parlamentos autonómicos que designarán, a su vez, a los alcaldes y presidentes, el jefe del Ejecutivo quiere contar y comparar los votos al PSOE con los que obtenga el PP y desea que los ciudadanos enjuicien su labor de gobierno.

En ese sentido, los responsables de comunicación del Gobierno se han ocupado de remarcar que estas elecciones no sólo son previas sino también "primarias" de las generales.

De ahí que Zapatero, junto al elogio de los candidatos socialistas, exhiba las realizaciones del Ejecutivo, singularmente, la ley de la paridad, la de personas dependientes, el matrimonio libre y, sobre todo, una salud económica que si no es de hierro, en su boca lo parece: "La riqueza crece de una manera impresionante, somos el país industrializado que más crece, la hucha de la Seguridad Social está en más de 40.000 millones de euros y se crean 2.000 puestos de trabajo al día...".

En fin, el país de Zapatero.

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