Llena tu casa de color y originalidad

Piedras pintadas: Una alternativa divertida y muy original para decorar cualquier rincón.
Hay piedras pintadas para todos los gustos.
Hay piedras pintadas para todos los gustos.

¿Estás cansado de la típica figura de porcelana? Hay otras opciones para adornar tus estanterías, tus mesas de centro o cualquier rincón: cantos rodados que puedes decorar a tu gusto. Sólo tienes que poner en marcha tu imaginación.

Si te quedan bonitas, son un objeto decorativo que mostrará tu personalidad y dará a tu casa un aire diferente. Lucen mucho en escritorios, alféizares de ventanas, chimeneas y en pequeñas macetas para plantas de interior.

Si el resultado no es todo lo bonito que quisieras, empléalas como pisapapeles o para sujetar libros. Pintadas lisas resultan muy decorativas en tu jardín, alineadas o apiladas.

Un regalo distinto

Otro uso imaginativo es pintarlas para tus amigos o familiares. Son un regalo original, barato y muy efectivo. Puedes personalizarlas, escribiendo en ellas su nombre o un motivo relacionado con sus aficiones. Las personas de gustos clásicos prefieren las piedras redondas y simétricas.

Agudiza tu imaginación y emplea su forma como fuente de inspiración. Si una piedra irregular te recuerda a un objeto, animal o planta, aprovecha sus imperfecciones y rugosidades para crear matices. Éste es un arte libre en el que tú creas las normas, así que tu dibujo puede ser abstracto o figurativo, clásico o naïf. Puede tener diseños geométricos o florales, frases, corazones, estrellas...

Las piedras se pueden comprar en tiendas de decoración o casas de jardinería, pero es más divertido buscarlas. Aunque puedes usar cualquier roca, las piedras de río son las mejores por sus formas lisas y redondeadas.

La técnica, paso a paso

Limpieza: Lava la piedra con jabón y un cepillo de cerdas duras, ya que es muy importante que no queden residuos. Déjala secar al sol para eliminar la humedad de sus poros.

Primera capa: Dale una base de pintura acrílica al agua por una cara; secará en diez minutos. Entonces, pinta la otra cara. Se pueden usar también acuarelas, pero en ese caso tendrás que dar una capa final de barniz.

¡A pintar!: Dibuja el motivo elegido con un lápiz de punta fina, procurando que se adapte al tamaño y forma de la piedra. En las grietas puedes utilizar cinta adhesiva.

Colores: Emplea tonos que contrasten, es la mejor forma de darle un toque atractivo a todo lo que hagas.

Perfilado: Cuando seque la pintura, perfila el diseño con un rotulador permanente, con el que podrás añadir detalles.

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