La lluvia deja en Sevilla un herido grave, calles
Un pueblo de Jaén anegado ayer por las tormentas (EFE).
El temporal de lluvia y granizo dejó ayer en Sevilla un herido, además de calles y sótanos anegados y caos en el tráfico. La víctima es el conductor de una motocicleta, herido tras la caída de una losa de hormigón del puente de la N-IV que da a la rotonda de Parque Alcosa. En estado grave con cabeza y brazo dañados, fue trasladado al Hospital Virgen del Rocío.

La lluvia afectó a barrios como Sevilla Este, Alcosa, San Pablo o Triana. El Polígono Carretera Amarilla se quedó sin luz unos minutos, cuatro vuelos sufrieron retrasos, y se interrumpió el servicio de la línea C-4 de Cercanías. En total, 125 incidencias en la capital y otras tantas en localidades como Dos Hermanas o Las Cabezas.

En el resto de Andalucía, la más perjudicada ha sido la provincia de Jaén. 130 vecinos de municipios de la comarca de Sierra de Segura fueron desalojados. Además, pueblos como La Puerta de Segura ha solicitado ya la declaración de zona catastrófica y la localidad de Puente de Génave hará lo mismo. La Junta les concederá ayudas de emergencia.

Trenes afectados

El temporal provocó  también la inundación de las vías de 13 trenes que unen Jaén y Almería con Madrid. Los usuarios de trenes suspendidos en las líneas férreas Madrid-Andalucía y Levante-Andalucía fueron trasladados en autobuses a Ciudad Real y de aquí a Madrid en una lanzadera.

Las fuertes lluvias han puesto a media comunidad en alerta. El Instituto Nacional de Meteorología (INM) ha activado la alerta amarilla en Almería y Córdoba, además de en Jaén y Sevilla.  Esta situación se mantendrá hasta las 24 h de mañana. A partir de entonces, el INM prevé menos posibilidades de lluvia.

El agua, un caos para las ciudades

Las fuertes lluvias sembraron el caos en las principales capitales españolas. Madrid se anegó, en parte por el mal estado de la red de alcantarillado, según critican los expertos. Hubo cortes en el metro y en carriles especiales del transporte público. En Zaragoza, la lluvia congestionó el tráfico en el centro y atascó más de 21 líneas de autobuses. En Valencia se inundaron las vías del ferrocarril y se colapsaron las carreteras. El suceso más trágico ocurrió en Pontevedra. El agua acumulada por el mal desagüe de un edificio provocó su derrumbe y el aplastamiento de un hombre, que murió como consecuencia del accidente.