Abu Ghraib
La prisión de Abu Ghraib en una imagen de archivo. ARCHIVO

El experimento de Stanford , que quiso mostrar con una prisión ficticia que las situaciones extremas determinan comportamientos crueles, vuelve a ser actualidad con una película y un libro del profesor que lo dirigió en 1971.

Philip Zimbardo , el profesor de la Universidad de Stanford autor del estudio, explica en su nuevo libro -The Lucifer Effect: Understanding How Good People Turn Evil (El efecto Lucifer: cómo la gente buena se convierte en mala)- por qué sus conclusiones siguen siendo relevantes tres décadas después.

Para mostrar hasta qué punto las situaciones límite determinan el comportamiento de las personas, Zimbardo eligió al azar a un grupo de 20 estudiantes, todos hombres, y les pagó 15 dólares al día por lo que en principio iba a ser una investigación de dos semanas.

Los guardianes obligaron a los prisioneros a defecar en cubos, hacer flexiones y desnudarse

Pero el experimento derivó en una pesadilla, y gracias a la intervención de una colega -que se convirtió en su esposa tiempo después y en su héroe particular- se canceló seis días después.

Esos seis días, no obstante, fueron suficientes para trastocar para siempre el campo de la psicología social y plantar la semilla de lo que se considera uno de los primeros estudios sobre la naturaleza del mal.

Zimbardo asignó a un grupo de jóvenes el rol de guardianes, y a otro el de prisioneros. Los guardianes pronto se convirtieron en sádicos y tiranos, y entre otras cosas obligaron a los prisioneros a abrazarse unos a otros, defecar en cubos, hacer flexiones, saltar a la rana o desnudarse. Mientras tanto, los prisioneros parecieron olvidar que sólo era un experimento y la mayoría sufrió graves problemas mentales.

Existen grandes paralelismos entre el experimento de Stanford y los abusos cometidos en Abu Ghraib

La conclusión, señala el libro, es que en una situación equivocada incluso la gente buena puede convertirse en mala.

Zimbardo se decidió a escribir la obra tras el escándalo de las torturas en Abu Ghraib. El psicólogo testificó en favor de uno de los acusados por la justicia militar estadounidense para subrayar cómo una persona normal puede convertirse en un monstruo en circunstancias extremas.

El libro indica que existen grandes paralelismos entre su estudio y los abusos cometidos en Abu Ghraib, como la naturaleza sexual de las vejaciones, el hecho de que ocurrieran por la noche o que los guardias no tuvieran entrenamiento apropiado.

Zimbardo sostiene que la prisión contaba con todos los ingredientes necesarios para sacar a relucir lo peor de los humanos: la identidad de los guardias era anónima y no estaban supervisados. La tesis se trasladará a la gran pantalla con The Stanford Prison Experiment.

El filme, que según la revista Variety comenzará a rodarse en el campus de la prestigiosa universidad californiana a finales de este año, está dirigido y coescrito por Christopher McQuarrie, ganador del Oscar al mejor guión original por la película de 1996 Sospechosos habituales.