La Audiencia Provincial de Madrid ha condenado a 36 y 18 años de prisión, respectivamente, a los padres de dos menores discapacitados psíquicos, así como a otros 29 años de cárcel a un ex vecino de la familia, por los delitos continuados de violación, corrupción de menores y corrupción sexual.

Los chicos sufrieron penetraciones anales, vaginales y prácticas masturbatorias.

El tribunal considera probado que los dos menores, un niño de 11 años y su hermana de 13 años con un retraso mental del 39% y 53% respectivamente, fueron objeto desde el año 2002 y hasta 2004 de penetraciones anales, vaginales y de prácticas masturbatorias por parte de sus propios padres y del procesado Mariano F., de 77 años y vecino de la familia.

Los abusos se producían indistintamente cuando los dos hermanos estaban solos o en grupo con otros menores, en el domicilio del anciano o el del matrimonio, en la localidad madrileña de San Martín de la Vega.

En algunos casos, los menores eran obligados a mantener relaciones sexuales entre ellos, a veces bajo amenazas y, a cambio de dichos actos, el vecino les entregaba dinero, regalos, tabaco, bollos y otros objetos. Los padres también percibían dinero por prostituir a sus hijos.

La sentencia explica cómo el padre, Simón G. V., también obligaba a sus hijos a acompañarle, en numerosas ocasiones, a la Casa de Campo de Madrid, donde presenciaban las relaciones sexuales que él mantenía con prostitutas para que, a continuación, realizasen ellos los mismos actos.

Abría la puerta con el pantalón desabrochado

Tras varias denuncias contra Mariano F. presentadas por los vecinos, que veían acudir a su domicilio a niños en horario escolar, la Policía Municipal acudió a la vivienda, donde pudo presenciar cómo el procesado abría la puerta a los menores con el pantalón y el cinturón desabrochado.

Por estos hechos, el tribunal condena a Mariano F. a 29 años de prisión, al considerarle autor de dos delitos continuados de violación y uno de corrupción sexual contra los dos menores discapacitados, y a seis meses más por un intento de agresión sexual a otra menor en mayo de 2004.

El padre, Simón G.V, ha sido condenado a 36 años de cárcel por dos delitos continuados de violación y otros dos de corrupción de menores contra sus hijos.

La madre, eximente de alteración psíquica

En cuanto a la madre, la condena es de 18 años de prisión por dos delitos continuados de violación, ya que el tribunal tiene en cuenta la eximente de "alteración psíquica" y considera que la procesada "padece un retraso mental leve-moderado con una disminución importante de sus capacidades de entender y querer".

Además, la Audiencia madrileña acuerda para los tres procesados la prohibición de comunicarse y aproximarse a las víctimas, así como de regresar al lugar de los hechos durante diez años, en el caso del vecino y la madre, y durante veinte años para el padre.

También se prohíbe a los padres el ejercicio de la patria potestad durante doce años.

Por último, los tres procesados deberán indemnizar conjunta y solidariamente a los dos menores con la cantidad de 24.000 euros a cada uno. La sentencia no es firme y contra ella cabe interponer un recurso de casación ante la sala segunda del Tribunal Supremo.