«Una vez firmado ante el Notario D. Ángel Sanz Iglesias el cuaderno particional de la herencia de Rocío Mohedano Jurado, y debido al interés suscitado en los medios de comunicación, creo conveniente hacer las siguientes manifestaciones:

Primero.- En su testamento, en cuyo contenido no he tenido intervención alguna, Rocío manifiesta claramente dos intenciones. La primera, y como no podía ser de otro modo, repartir sus bienes de acuerdo con la ley, a la que se remite expresamente en varios pasajes; y la segunda, adjudicar bienes concretos a determinadas personas. A los que conocíamos a la testadora, no nos sorprendió que legase bienes a sus hermanos, sobrinos y secretario personal, aunque esto no suele ser usual en quien tiene descendencia.

Segundo.- A la vista del elevado número de los legados y de la importancia y cantidad de los bienes que incluían, ya en el acto mismo de la lectura del testamento informé a los beneficiarios que la ley impide que se puedan adjudicar a quienes no son legitimarios -en este caso, los hijos y el cónyuge viudo- bienes que superen un tercio del total del haber hereditario.

Tercero.- Al efectuar el reparto de los bienes de la herencia, y para cumplir la ley, me he visto obligada a reducir los legados. Reducción que he hecho con total independencia, dentro de las facultades que me otorgan el testamento y las leyes, y de la forma que he considerado más conveniente para los intereses de todos los implicados, quienes firmaron la escritura notarial de partición de la herencia.

Cuarto.- A mi modo de ver, algunas manifestaciones realizadas después de haberse aceptado las operaciones particionales, no sólo van en contra de la voluntad que Rocío manifestó en su testamento, sino que contradicen los valores familiares de los que hizo gala durante su vida.

Por eso, me resulta difícil entender que la generosidad que mostró con sus hermanos y sobrinos pueda acabar volviéndose contra ella, ya que, lejos de unir a la familia, está provocando el efecto contrario, o, por lo menos, esa es la impresión que trasciende a los medios de comunicación. En las imágenes puede verse a Amador Mohedano, acompañado por su sobrina, Rocío Carrasco, a la salida del reparto de la herencia de Rocío Jurado. Ambos se ríen entre ellos demostrando que la tensión que pudiera existir por dicho tema, aparentemente, no está presente en su relación.