Tarantino en Cannes
Quentin Tarantino, en Cannes. (REUTERS). REUTERS

Tras una semana a medio gas, el Festival de Cannes arrancó este martes a toda velocidad en su recta final al volante de Quentin Tarantino con Death Proof, a cuya larga sombra se estrenaron la luminosa Stellet licht, de Carlos Reygadas, y la deslumbrante Le scaphandre et le papillon, de Julian Schnabel.

Si damos prioridad a la fama, sin duda corresponde a Tarantino ocupar lo alto del podio en la carrera de esta jornada hacia la Palma de Oro, teniendo en cuenta además que el pase de su cinta, un pastiche de persecuciones de automóvil, humor y casquería en homenaje a la serie B, se cerró con aplausos y gritos de entusiasmo.

Tarantino es acogido en Cannes como en su casa desde que hace trece años se llevó la Palma con 'Pulp Fiction'

Nada raro, teniendo en cuenta que el director nacido en Knoxville en 1963 es acogido en Cannes como en su casa desde que hace trece años se llevó la Palma con Pulp Fiction.

Además, su cine adrenalínico llega al extremo en este Death Proof que se estrena en Cannes como cinta independiente, mientras que en EEUU formó parte de Grindhouse.

Ese homenaje a los antiguos programas dobles de cine de los años 70 se completaba con Planet Terror, otra cinta de Robert Rodriguez -quien acompañó ayer a Cannes a su amigo- y supuso un fracaso comercial que ahora esperan corregir estrenándolas por separado.

Secuencias eliminadas

Asimismo, la versión europea incluye secuencias como un baile erótico que "en la estadounidense no aparece", explicó Tarantino en la rueda de prensa tras el pase, acompañado de sus actores Kurt Russell, Rosario Dawson, Rose McGowan, Tracie Thoms y Zoe Bell.

"El punto de partida es que quería hacer una película slasher", pero las reglas de ese género de terror sanguinolento "son muy rígidas", así que las adaptó a su estilo.

"Aproveché su estructura, sus normas básicas", como la de que haya voluptuosas muchachas que acaban despedazadas por un psicópata, pero "intento trascender estas películas, en realidad intento crear mi propio género", explicó con la locuacidad que le caracteriza.

Sobre sus posibilidades de repetir triunfo en Cannes, se mostró tranquilo y apuntó que "lo único más prestigioso que la lista de ganadores de la Palma de Oro es la lista de los que no la han ganado".

Le scaphandre et le papillon

Schnabel, con 'Le scaphandre et le papillon' arrancó dos tandas de aplausos con su deslumbrante adaptación del libro homónimo de Jean-Dominique Bauby

Caso este último del pintor y cineasta Julian Schnabel, que con Le scaphandre et le papillon arrancó dos tandas de aplausos con su deslumbrante adaptación del libro homónimo de Jean-Dominique Bauby.

Y eso que el reto era de altura: contar la historia real de Bauby, que a causa de una embolia, quedó paralizado por completo, con excepción de un párpado, pese a lo cual escribió el libro.

Para ello cuenta con la colosal y sorprendente fotografía del polaco Janusz Kaminski -habitual colaborador de Steven Spielberg- y la actuación del francés Mathieu Amalric, así como secundarios de lujo entre los que está el mismísimo Max Von Sidow.

"Cuando vi el guión, lo primero que me atrajo es que estaba en primera persona, que veíamos lo que pensaba" el protagonista, explicó Schnabel a la prensa acompañado de Amalric y sus actrices Emmanuelle Seigner, Anne Consigny y Marina Hands.

Tampoco faltaba a su lado su actriz más querida, su esposa la donostiarra Olatz López Garmendia, que también consintió en ponerse a las órdenes de su esposo en Antes que anochezca (2000), que brindó a Javier Bardem una candidatura al Oscar.

El eje de Le scaphandre et le papillon es, según Schnabel, que a Bauby -personaje que en principio iba a interpretar Johnny Depp- "la desgracia le hizo reencontrarse consigo mismo".

Stellet licht

Con 'Stellet licht', Reygadas vuelve a aspirar a la Palma tras hacerlo en 2005 con 'Batalla en el cielo'

Algo similar a lo que ocurre en Stellet licht, con la que Reygadas vuelve a aspirar a la Palma tras hacerlo en 2005 con Batalla en el cielo y llevarse una mención especial a la Cámara de Oro en 2002 con Japón.

Fiel a su ritmo pausado y su atención al silencio y los detalles, Reygadas (México, 1971) narra una historia de amor, fidelidad y fe en una comunidad menonita de las que siguen en el norte de México ese culto anabaptista y conservan su propia lengua y cultura rurales.

"Quise recoger cómo trabajan la tierra, cómo viven", explicó a la prensa Reygadas, cuya cinta tiene fuertes connotaciones con Ordet (1955), obra maestra de Carl Theodor Dreyer.

"Es uno de mis filmes favoritos" y en efecto, puede interpretarse como "una especie de tributo, pero son diferentes", en especial por las motivaciones de ambas cintas, explicó el cineasta al ser preguntado al respecto en la rueda de prensa, acompañado de sus protagonistas Cornelio Wall Fehr y María Pankratz, que jamás habían actuado antes.

Ambos actores hablan plautsdiesch, dialecto germánico en el que se expresan los menonitas y en que se rodó el film, recibido con el aplauso de la prensa especializada en su pase en Cannes.

World Cinema Foundation

Cineastas de talla internacional, encabezados por Martin Scorsese, lanzaron ayer en Cannes la World Cinema Foundation (WCF) llevados por el deseo de proteger, recuperar y divulgar el patrimonio cinematográfico mundial, en especial los filmes huérfanos, abandonados u olvidados.

"Hay urgencia", pero ahora "somos un grupo internacional de cineastas", dijo el hongkonés Wong Kar Wai, uno de los presentes, junto al brasileño Walter Salles, el maliense Souleymanne Cisse, los mexicanos Alfonso Cuarón y Alejandro González Iñárritu, el británico Stephen Frears y el mauritano Abderrahmane Sissako.