La Consejería de Fomento y Vivienda pondrá en marcha un proyecto para elaborar la rasante de las rejillas de ventilación de la Línea 1 de metro sevillano para disminuir la posibilidad de que ésta se inunde, mientras que se amplían las arquetas y tras la instalación de una bomba adicional de achique, con el objetivo de que no se repitan las situaciones vividas los días 17 de septiembre y 10 de octubre.

En este sentido, en respuesta a una pregunta planteada por el PP, desde la Consejería de Fomento se señala que los cortes en el servicio sólo se produjeron dos días y de modo parcial coincidiendo con fuertes lluvias en la madrugada de ambas jornadas, "cortes que no habían producido nunca en los cinco años de servicio de la Línea 1" y que era consecuencia de "varios y simultáneos motivos".

Según la información recogida por Europa Press, ante lo sucedido, la Junta pone en marcha medidas para evitar esta situación, unas medidas que pasan por la instalación de una bomba adicional de achique en el punto bajo cercano a la estación de Amate y, a corto plazo, la protección de la entrada de agua de las rejillas de ventilación que se encuentran a nivel de calle en esa estación.

Además, detalla que Emasesa ha anunciado la ampliación del diámetro de la conexión de la arqueta de salida de Metro a su red de saneamiento, ya que "ha quedado constatada, en las dos ocasiones, la incapacidad de la red para absorber el agua caída, lo que ha provocado su entrada en carga y el desborde por la calle, volviendo el agua por las rejillas a la estación y al interior de los túneles de Metro".

Igualmente, según afirma, Metro de Sevilla está elaborando en paralelo un proyecto para elevar la rasante de las rejillas de ventilación para evitar que se conviertan en sumidero cuando las calles alcanzan altura de agua por entrada en carga de la red pública. El citado proyecto se presentará al Ayuntamiento de Sevilla para su ejecución.

La Junta recuerda que se trató de una gran cantidad de agua caída en la zona de Amate que pone en carga el sistema de saneamiento y recogida de aguas de la zona, de manera que el agua corre por la calle accediendo al recinto del Metro a través de las rejillas de ventilación que se encuentran a nivel de pavimento "totalmente cubiertas de agua y que funcionan como sumideros, dada la incapacidad de la red municipal de canalizar debidamente la lluvia".

Añade que la gran cantidad de agua llega a inundar el recinto del centro de transformación de Metro en la estación provocando incluso, en el caso de la noche del 17 de septiembre, la desconexión del mismo, lo que "impidió durante un tiempo el funcionamiento de las bombas de achique". "A su vez, el agua llega, no a la estación, sino al punto bajo en el túnel a la salida de la estación dirección Gran Plaza y, con la llegada del agua a la altura de la vía, imposibilita el paso de los trenes", explica, detallando que en los dos casos el tiempo de corte del servicio se debe al tiempo necesario para achicar el agua y poder reponer tensión y servicio.

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