'Boti' García Rodrigo, de la FELGT.
'Boti' García Rodrigo, de la FELGT. (Foto: Archivo)

En 2005 se legalizó en España el matrimonio homosexual.

Desde entonces y hasta finales de febrero el Ministerio de Justicia había contabilizado más de 2.700 uniones entre personas del mismo sexo y con iguales derechos que los heterosexuales.

No hace mucho, sin embargo, lo normal era considerar al homosexual como un enfermo.

Hace 17 años, la Organización Mundial de la Salud (OMS) eliminó la homosexualidad de su lista de trastornos mentales. Por este  motivo, ayer se celebró el Día Internacional contra la Homofobia.

Hasta 85 países miembros de las Naciones Unidas castigan la homosexualidad como un crimen, según un informe de la Asociación Internacional de Gays y Lesbianas (ILGA).

En Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Irán, Mauritania, Nigeria, Somalia, Sudán o Yemen el castigo es la muerte.

Y en Guyana, Malasia, Nicaragua, la India y buena parte de África se paga con la cárcel.

En varias ocasiones, el Comité de Derechos Humanos de la ONU ha declarado que estas leyes violan el derecho internacional.

Además, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) habló hace semanas de la orientación sexual como un factor emergente de discriminación laboral.

De criminales a ciudadanos

Dos leyes castigaron la homosexualidad durante la etapa del franquismo: la Ley de Vagos y Maleantes (1954) y  la Ley de Peligrosidad y Rehabilitación Social (1970).

En aquella época, los homosexuales eran internados en cárceles especiales o campos de trabajo. Tras años de lucha, en 2005 fue aprobada la ley que permitía el matrimonio entre personas del mismo sexo.

Testigos de un cambio lento

‘Boti’ García Rodrigo. Federación Estatal Lesbianas Gays y Transexuales.

"Fuimos invisibles durante muchos años en este país"

"Pertenezco a una generación de gays y lesbianas que ha vivido la marginación y el desprecio, sobre todo durante el franquismo.

En el caso de las lesbianas era aún peor, porque éramos invisibles. No existíamos ni siquiera para ser reprimidas.

De hecho, el Partido Comunista fue legal antes que las asociaciones homosexuales. Después de 30 años, en 2007 conseguimos que se nos reconociera como sujetos de pleno derecho.

Ahora somos un país receptivo y abierto a la diversidad. Pero aún queda lucha por delante y no pararemos hasta desterrar de la sociedad la frase de ‘maricón el último’".

Juan Álvaro García. Asesor fiscal.

"Pensaba que estábamos mejor vistos"

"Cuando no nos dejaron celebrar el banquete de boda en un restaurante de Madrid por ser homosexuales me di cuenta de que igual no estábamos tan bien vistos como yo pensaba.

Puede que el entorno en el que me muevo de universitarios y gente del arte me diera una visión de la sociedad más abierta de lo que es en verdad.

Yo pienso que a nadie le debe importar mi vida sexual, que no es más que un aspecto del ámbito privado. Sin embargo, la discriminación sigue existiendo y te la hacen sentir.

Pienso que aún hay que hacer una gran labor en el ámbito de la educación, desde las escuelas, con las películas o la literatura".