Bonnie Tyler
Bonnie Tyler, en una de sus visitas a Madrid.ARCHIVO ARCHIVO

El blues y el soul son estilos musicales que muchos artistas a lo largo de la historia han sabido combinar muy bien.

Tampoco es difícil encontrar, aunque la tarea sea más ardua, intérpretes que sepan mezclar las baladas más dulces con temas cuyos ritmos sean tan intensos que hasta el más aburrido ser de la tierra se vea obligado, como mínimo, a mover la cabeza.

Bonnie Tyler portada disco.Pero, si a todo ese cúmulo de virtudes le colocamos una voz rasgadamente inconfundible, sólo nos queda un nombre: Bonnie Tyler.

La cantante galesa ha resumido treinta años de música -desde su primer número 1- en un solo disco y lo presenta bajo el nombre de From the Heart. Greatest Hits (Sony BMG), donde recoge lo mejor de una carrera plagada de éxitos, lo más emblemático de una voz única.

La cantante blanca con inspiraciones negras presenta 17 canciones en las que tienen cabida desde clásicos como "Total Eclipse Of The Heart" o "It's a Heartache", hasta sus colaboraciones con Todd Rundgren ("Loving You Is A Dirty Job But Somebody's Gotta Do It"), Shakin' Stevens ("A Rockin' Good Way") y la francesa Kareen Antonn ("Si demain"), pasando por versiones de The Beatles con el acompañamiento de la Orquesta Filarmónica de Praga ("In My Life") o Credence Clearwater Revival ("Have You Ever Seen The Rain?").

Empezar a cantar antes de tiempo tras una operación de nódulos en sus cuerdas vocales hizo peligrar su carrera.

Una voz 'operada'

Bonnie Tyler grabó su primera canción -"My Honeycomb"- en 1975, cuando ya era una apasionada del blues y el soul. Sin embargo, no hacer caso a su médico y empezar a cantar antes de tiempo tras una operación de nódulos en sus cuerdas vocales hizo peligrar una carrera todavía incipiente.

Lejos de acabar con su vida musical, el velo rasgado que quedó en su voz se convirtió en su cualidad más apreciada, en su signo diferenciador. Después llegaron los éxitos, con millones de discos vendidos en todo el mundo.