BIO Nació en Buenos Aires y tiene 33 años. Es hija de Cristina Rota y hermana de Juan Diego Botto. Le encanta el teatro y está enganchada a Anatomía de Grey.

María está muy ilusionada con Círculo rojo. Además de un proyecto de calidad, dice haber encontrado en María Adánez a una amiga para siempre.

A pesar de haber concedido cientos de entrevistas, ella sigue sonriendo y disfrutando con todas las preguntas. Contesta con ganas.

Ahora que ha terminado de rodar, ¿ha conseguido salirse del personaje?

(Risas) Imagínate... si no me volvería medio loca.

¿Y no hay que estar un poco loca para ser actriz?

Por regla general, los actores somos bastante cuerdos.

Los que salen de la escuela de su madre...

Locos no. Es una escuela exigente y es duro. Hay que tener muy claro que quieres dedicarte a esto.

¿Usted lo ha tenido siempre?

Yo, sí.

¿Nunca dudó?

He tenido fases de dudas, pero las he ido superando.

De pequeña también hacía pulseritas para vender y llevar dinero a casa.

(Carcajada) ¡Ya ves cuánto dinero! Lo hacía porque veía a mi madre muy mal. Trabajaba muchísimo y no teníamos ni un duro.

Llegaron a España huyendo de la dictadura Argentina.

Sí, mi padre fue uno de los desaparecidos del régimen y pasamos mucho miedo.

No la dejaron ser una niña.

Pues no. Con el tiempo he ido reajustándome la edad.

¿En qué lo nota?

Pues en que ahora me van afectando menos las cosas. Antes, por ejemplo, me obsesionaba caer bien a todo el mundo y ahora, poco a poco, me va dando igual.

¿Sigue teniéndole pánico a la muerte?

Sí, porque es algo que no tiene razón alguna, no sabemos nada de la muerte y eso me desconcierta muchísimo.

Menos mal que limpiando deja de pensar.

Eso era antes, me gustaba limpiar mi casa para relajarme del trabajo, pero ahora he descubierto que también se puede ir una de vacaciones a no hacer nada (risas).

¿Con quién ve la serie?

Con mi Adánez, que ha sido todo un descubrimiento. Es tan buena persona, la adoro.