Claves de la legislatura. Los tributos

La política en materia de impuestos del Consell que preside Francisco Camps (PP) ha tenido como hecho más destacado la supresión parcial del impuesto de sucesiones y donaciones. Desde este año, una herencia entre padres e hijos o entre cónyuges ya no está gravada.

Además, al donar un piso o dinero entre padres e hijos tampoco habrá que pagar al fisco, aunque si es entre hermanos o de abuelo a nieto, todavía hay que retratarse.

La medida tiene límites (a partir de 420.000 euros ya se paga) y supondrá un ahorro de 163,8 millones a los contribuyentes o, visto de otro modo, será dinero que dejarán de ingresar las arcas.

En el otro lado de la balanza, la Generalitat empezó a aplicar en 2006 el llamado céntimo sanitario, una tasa de 2,4 céntimos por litro de gasolina para pagar la sanidad. El Consell tomó esta medida por la elevada deuda a la que se enfrenta desde hace años (10.759 millones de euros a cierre de 2006, según el Banco de España), lo que motivó un plan de estabilidad que incluía esta medida. Lo imponía una ley de Aznar aprobada en 2002.
En lo que también está a la cabeza la Comunitat es en número de deducciones fiscales para los padres. Las hay por tener o adoptar hijos (225 euros y otros 210 más si es parto múltiple) y por guardería, aunque con la condición de no superar una renta.

En cambio, la Generalitat suspende en deducciones a jóvenes para comprar la primera vivienda, ya que hay que cobrar menos de 13.200 euros al año o ser discapacitado para beneficiarse. Hay otras por usar energías limpias, rotular en valenciano...

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Subidón de la contribución

De los tributos municipales, el que más ha tocado el bolsillo a los habitantes de Valencia ha sido el Impuesto de Bienes Inmuebles (IBI, o más conocido como contribución). Lo habitual es que suba el importe por la actualización del valor catastral de las viviendas, pero en 2005, el Ayuntamiento gobernado por el PP aumentó la tarifa del IBI un 10%, incumpliendo la promesa electoral de no subir impuestos, con lo que el recibo salió un 15% más alto, al sumarse las subidas del valor catastral de los pisos. Un informe de la Agencia Tributaria señalaba ese mismo año que Valencia se situó a la cabeza de subidas del IBI, y también en el impuesto de circulación.