Tiene sólo cuatro años, pero Cleopatra Stratan ha conseguido, en menos de 10 meses, colocar su single Ghita  en el número 1 de las listas de Rumanía. Ahora amenaza con repetir su éxito en el resto de Europa, después de que su videoclip haya recibido más de millón y medio de visitas en YouTube.

Cleopatra puede pasar de ser la artista musical del año a un hito en su país si hoy consigue alguna de las tres nominaciones que ha recibido para los premios MTV de Rumanía a la mejor canción, mejor álbum y mejor artista revelación.

El pasado verano, y semanas después de darse a conocer interpretando una canción a dúo con su padre, el cantante moldavo Pavel Stratan, Cleopatra publicó A la edad de tres años, su primer disco, del que ha vendido más de 130.000 copias.

Poco tiempo después, aún con tres primaveras, ofreció su primer concierto: dos horas de espectáculo ante 400 personas. Todo esto llevó incluso al padre de la pequeña a solicitar que la niña fuera incluida en el libro Guinnes de los Récords como la artista más joven que edita un disco y ofrece un concierto de dos horas.

Mil euros por canción

La máquina de hacer dinero era imparable: según el diario rumano Libertatea, Cleopatra cobraba 1.000 euros por canción interpretada en directo, una fortuna en un país en el que el salario medio al mes es de 300 euros.

Ante las críticas suscitadas sobre si Cleopatra era explotada por su entorno, Pavel Stratan anunció a final de 2006 que su hija no volvería a los escenarios en uno o dos años, momento en el que publicase su siguiente álbum. Pero el boom Cleopatra sigue: YouTube la ha exportado desde su país y su single en inglés ya se pincha hasta en emisoras españolas.

Otros niños prodigio

En España se está dando también una larga lista de niños cantantes en los últimos años, entre los que destaca María Figueroa, que publicó su primer álbum a los cinco años. A la misma edad, allá por el verano de 2002, Raulito logró gran repercusión mediática gracias a sus versiones de temas de Chayanne, Estopa y David Civera, entre otros. Años antes,  en 1991, un niño francés de cuatro años, Jordy, hizo mover el esqueleto con su canción Es muy duro ser bebé.