Siria
Varias personas observan el humo causado por una explosión contra integrantes de Estado Islámico en la ciudad siria de Kobani. EFE / Sedat Suna

Una madre ha presentado una demanda contra el Estado francés, al que considera responsable de no haber impedido que su hijo menor saliera de Francia en avión sin autorización paterna y sin pasaporte en dirección a Turquía, de donde cruzó luego a Siria para integrarse al movimiento yihadista.

"Es un menor al que se dejó marchar a una zona de combate, de conflicto armado", señaló a la emisora France Info Samia Maktouf, abogada de la madre, identificada como Nadine D., que presentó la denuncia a mediados de noviembre ante el Tribunal Administrativo de París.

Maktouf añadió que su clienta reclama "investigaciones para comprender por qué se produjo esta disfunción y por qué no se le impidió marcharse a ese infierno". En el momento de irse, el hijo de la demandante tenía 15 años y no llevaba pasaporte, sino únicamente su carné de identidad.

Nadine D., en una entrevista publicada por Le Parisien, reconoció que la normativa autoriza a un menor viajar a Turquía, pero consideró "aberrante" que su hijo pasara los controles con un simple carné de identidad, sobre todo teniendo en cuenta que ese país es conocido por ser un punto de paso a Siria.

Es un menor al que se dejó marchar a una zona de combate, de conflicto armado "Teniendo en cuenta la actualidad, la policía de fronteras tendría que haberse al menos inquietado al ver a un menor solo que iba a ese destino", comentó antes de añadir que la libertad de viajar tiene que ir acompañada de una acción policial para "poner fin a una situación de riesgo". "Considero al Estado responsable de la marcha de mi hijo", sentenció.

La madre indicó que se mantiene en contacto con él por Facebook y por Skype, aunque dijo estar convencida de que sus conversaciones están vigiladas, puesto que su hijo se limita a tranquilizarla y a decirle que "no hace nada malo".

Nadine D. comentó que la suya es una familia católica, que el adolescente se había empezado a interesarse por el islam un año antes de irse, influido por algunos compañeros de la escuela y que su comportamiento no se había modificado, más allá de que se negaba a comer cerdo. Una tarde le dijo que se iba a dormir a casa de un amigo y, al no tener noticias suyas al día siguiente, se enteró por otras madres del barrio de que con dos o tres compañeros habían tomado un vuelo en dirección a Turquía para entrar luego en Siria.