Carlos Fitz-James Stuart y Martínez de Irujo, de 66 años, hasta ahora conocido como duque de Huéscar, es el nuevo duque de Alba, tras la muerte de su madre Cayetana Fitz-James Stuart este jueves en Sevilla.

A partir de este momento, recae sobre  Carlos Fitz-James Stuart el peso de la historia de la Casa de Alba, dibujada por los dieciocho duques que le han precedido, desde el nacimiento del Gran Duque de Alba, Fernando Álvarez de Toledo en el siglo XIV.

Me licencié en Derecho en la Universidad Complutense e hice el servicio militar, donde alcancé el grado de alférez, no me considero diferente a las personas de mi edadY a este título, que hereda por ser el primogénito de Cayetana Fitz-James Stuart, duquesa de Alba y de Luis Martínez de Irujo, tendrá que añadir alrededor de medio centenar, algunos de ellos con Grandeza de España.

El también Caballero de la Real Maestranza de Sevilla creció arropado por muros palaciegos y jugó entre "goyas", "zurbaranes", "grecos" o "tizianos", pero asegura que no se siente diferente a los demás.

"Estudié el Bachillerado en el colegio de Los Rosales, me licencié en Derecho en la Universidad Complutense e hice el servicio militar, donde alcancé el grado de alférez, realmente no me considero diferente a las personas de mi edad", explicó Carlos Fitz-James en una entrevista.

Tras su paso por la universidad, trabajó en la empresa privada y formó parte en una serie de consejos de administración. Pero el fallecimiento de su padre en 1972, le llevó a ser el principal gestor de los asuntos financieros de la familia junto a su hermano Alfonso.

Cuenta que sus padres le inculcaron el esfuerzo para mantener y acrecentar el patrimonio artístico, además de transmitirle un espíritu de responsabilidad y de respeto. "Carlos es conservador y protegerá el título", así definía Cayetana Stuart y Silva a su primogénito en su biografía titulada Lo que la vida me ha enseñado.

Una vida discreta

El nuevo duque de Alba siempre ha intentado llevar una vida normal, "todo lo discreta"que le ha sido "posible", aunque resulta "utópico pretender llevar una existencia tranquila cuando te conviertes en un personaje conocido", razonaba.

En marzo de 1988 anunció su compromiso con Matilde de Solís-Beaumont y Martínez Campos, hija de los marqueses de la Motilla y condes de Casa Alegre. Dos años más tarde, celebró su boda el 18 de junio en la catedral de Sevilla, un matrimonio que terminó en el 2000. En el 2006 recibió la nulidad eclesiástica.

Desde su divorcio, solo se le ha conocido una discreta relación con Alicia Koplowitz aunque recientemente se le ha relacionado con Paloma SegrellesDesde entonces, solo se le ha conocido una discreta relación con la empresaria Alicia Koplowitz aunque recientemente se le ha relacionado con Paloma Segrelles, aunque no se ha confirmado nada al respecto..

Tiene dos hijos, fruto de su matrimonio: Fernando Cayetano (1990) y Carlos (1991), con los que comparte su tiempo libre y a quienes recurre para solventar todas sus dudas sobre las últimas tecnologías. "Siempre que tengo problemas con el ordenador y con el teléfono móvil me lo solucionan mis hijos, son fantásticos", alababa.

Una constante en su vida ha sido la discreción. Apenas se le conocen sus aficiones, excepto el esquí. "A los veinte años me gustaba volar y jugar al tenis", apuntaba.

"También navego, soy patrón de yate y, aunque mi barco es pequeño y ya está muy viejo, me gustaría poder dedicar mas tiempo a esta actividad. También me gusta la caza, preferentemente la menor, la música y la lectura", concluía.

En cuanto a la relación con sus cinco hermanos, asegura con es muy buena. "Puedo decir con total sinceridad que mantengo unas relaciones excelentes con mis hermanos, basadas en un mutuo afecto y respeto. Aunque como le ocurre a casi todo el mundo, las obligaciones personales y profesionales de todos nosotros nos impiden vernos más a menudo", aseguraba.

Así se reparte la herencia de Cayetana

Tres meses antes de casarse con el exfuncionario Alfonso Díez Carabantes, el 5 de octubre de 2011, Cayetana firmó ante notario en Madrid el reparto del grueso de su herencia, valorada en unos 3.000 millones de euros, entre sus seis hijos.

Este "reparto de la herencia en vida" de la duquesa se ejecutó en concepto de donación escriturada por la cual sus hijos se convirtieron en titulares registrales de sus bienes, mientras que la duquesa seguiría administrándolos como gerente y disfrutando de ellos como usufructuaria.

El patrimonio personal de la duquesa, de unos 1.000 millones de euros, se divide en tres partes iguales: la legítima, la de mejora y la de libre disposiciónEl patrimonio de la Casa de Alba está valorado en unos 3.000 millones de euros, según estimaciones de la revista Forbes, entre palacios, castillos, terrenos agrícolas, valores bursátiles, obras de arte y joyas, además de 51 títulos nobiliarios.

La parte principal del patrimonio lo dirige la Fundación Casa de Alba, creada en 1975 y a la que pertenecen los palacios de Liria (Madrid), Las Dueñas (Sevilla) y Monterrey (Salamanca); el castillo de Alba de Tormes (Ávila); los cuatro castillos en Galicia (Castro Caldelas, Moeche, Andrade y Narahío) y el panteón familiar en el monasterio de la Inmaculada de Loeches (Madrid), entre otros bienes.

En cuanto al patrimonio personal de la duquesa, que ascendería a unos 1.000 millones de euros, se divide en tres partes iguales: la legítima, la de mejora y la de libre disposición.

Cada hijo heredaría unos 55,5 millones de euros de la legítima y otros tantos de la parte de mejora. Pero la parte de libre disposición, la duquesa podría repartirla libremente, legándola a asociaciones benéficas o a su viudo, 24 años menor que ella.

Carlos Fitz James Stuart y Martínez de Irujo
Carlos, duque de Huéscar

Como primogénito, hereda el título de duque de Alba y la Fundación Casa de Alba, con la responsabilidad de preservar el legado histórico.

Además es depositario de la mayor parte de la herencia de su madre pues cuenta con el mayorazgo, una figura legal que "ayuda a mantener el patrimonio unido, de lo contrario sería como destrozar un museo", contaba la duquesa en sus memorias.

Será él quien herede la mayoría del medio centenar de títulos nobiliarios de la casa, entre ellos el de duque de duque de Berwick, de Liria y Jérica, y también recibirá fincas rústicas como El Carpio, uno de los mayores latifundios de Córdoba.

A su hijo primogénito, Fernando Fitz-James Stuart y Solís, (nieto mayor de la duquesa y heredero del Ducado), le corresponde el palacio de Las Dueñas de Sevilla, siguiendo con la tradición de que este emblemático palacio recaiga siempre en el futuro duque de Alba.

Alfonso Martínez de Irujo
Alfonso, duque de Aliaga

Alfonso Martínez de Irujo y Fitz-James Stuart es el encargado, junto a su hermano mayor, de las finanzas de la Casa de Alba, y recibió por herencia varias parcelas rústicas y la finca del antiguo castillo de El Tejado en Calzada de Don Diego (Salamanca).

También heredó siete títulos nobiliarios, entre ellos, el Ducado de Híjar, los condados de Guimerá, de Ribadeo, de Aranda y el de Palma del Río, tres de ellos con Grandeza de España.

El abuelo de la duquesa de Alba, Alfonso de Silva y Fernández de Córdoba, duque de Híjar, dejó por escrito su deseo de que los títulos provenientes de la casa de Híjar fueran a parar a Alfonso.

Jacobo Martínez de Irujo
Jacobo, conde de Siruela

El tercer hijo de la difunta duquesa recibió varias fincas rústicas en la herencia donada.

Fernando Martínez de Irujo
Fernando, marqués de San Vicente del Barco

Heredó la mansión de Las Cañas en Marbella y propiedades agrícolas.

Cayetano Martínez de Irujo
Cayetano, conde de Salvatierra

El conocido jinete se quedará con el palacio de Arbaizenea en San Sebastián y el cortijo Las Arroyuelas, un gran latifundio en Sevilla.

Además recibió el ducado de Arjona -título vitalicio que se remonta a 1423 cuando el rey Juan II de Castilla se lo concedió a su hijo Cayetano, conde de Salvatierra.

Eugenia Martínez de Irujo
Eugenia, duquesa de Montoro

La popular hija de Cayetana recibió la mansión de Ibiza donde veranea la duquesa de Alba, Sa Aufabaguera, además del cortijo de La Pizana, la finca de Gerena (Sevilla), que le regaló por su boda.

Alfonso Díez
Alfonso Díez, viudo de la duquesa

En febrero de 2011, medio año antes de casarse con Cayetana de Alba, el exfuncionario firmó las capitulaciones matrimoniales, un total de quince cláusulas por las que renunciaba a "cualquier título, derecho u honores que le pudiera corresponder fruto de su matrimonio".

Pero podría recibir parte de la herencia de 'libre disposición', de la que disponía la difunda duquesa.