Los colectivos sociales Alfalfa Degradada, Estación de Córdoba, Alameda Norte, Guadalquivir y Plataforma por el Derecho al Descanso, reunidos bajo la marca Sevilla Degradada, no han asistido este jueves, finalmente, a la mesa de negociación convocada por el Ayuntamiento hispalense en torno al conflicto derivado de las actividades nocturnas de hostelería y la práctica del botellón.

Emilia de la Serna, una de las activistas de Sevilla Degradada, ha manifestado a Europa Press que la decisión de no asistir a la mesa de negociación programada para este jueves por el Ayuntamiento deriva de la publicación en el Boletín Oficial de la Provincia (BOP) de la nueva ordenanza contra la Contaminación Acústica, Ruidos y Vibraciones, aprobada definitivamente en el pleno ordinario de julio pese al rechazo de estos colectivos y en vigor a partir del 26 de noviembre.

Esta nueva ordenanza no ha estado exenta de controversia, pues para preocupación del sector de la hostelería, prohíbe aspectos como "hacer rodar o arrastrar en el interior de los establecimientos barriles de cerveza o mobiliario en general", así como "dados, dominó y similares" o "cantar, hacer sonar instrumentos musicales, gritar o mantener conversaciones excesivamente altas".

En el caso de los veladores, la nueva ordenanza censura aspectos como "servir comidas o bebidas al público cuando éste las consuma permaneciendo de pié dentro de dicha zona, o fuera de ella en zonas aledañas a la actividad principal" y "servir comidas o bebidas al público cuando éste las consuma de pié en el exterior junto a la ventana mostrador que pueda disponer el establecimiento principal, ventana que sólo podrá ser utilizada por el camarero".

Las activistas de la protección del derecho al descanso, de su lado, se oponen también a la nueva ordenanza municipal porque, entre otros aspectos, permitiría la instalación de actividades con emisiones de hasta 90 decibelios en edificios de viviendas o inmuebles colindantes a viviendas.

Según el colectivo, los ciudadanos "podrán ver cómo el local vacío bajo su vivienda o el bar de toda la vida se convierte, por arte de esta ordenanza, en una sala de baile, o en un karaoke, o en una bolera o en una actividad con música y gente en la calle gritando toda la noche", toda vez que "también se introducen bares de copas colindantes con viviendas, es decir, nos condenan a tener música y gente gritando toda la noche".

"Esas actividades han estado prohibidas en viviendas o colindantes desde el año 2001 y quedarán blindadas como las demás porque Zoido no deja actuar a la Policía, ni mide los ruidos, ni dispersa el botellón, ni inspecciona las actividades después de las dos de la tarde. Que sepan los vecinos que quedarán abandonados a su suerte y que en cualquier momento, sus vidas se pueden convertir en un sin vivir nocturno", señalan.

Emilia de la Serna, en ese sentido, ha manifestado que "no era serio" celebrar la citada mesa de debate cuando el Ayuntamiento "ha publicado" la nueva ordenanza pese a que estos colectivos reclaman su "retirada" y la modificación de la ordenanza previa de veladores para endurecer algunos de sus términos. "En 2001 se prohibieron estas actividades nocturnas de bares de copas y karaokes junto a viviendas y el alcalde ahora lo suprime, después de facilitar las licencias a través de la fórmula de la declaración responsable, el hecho de que los inspectores de medio ambiente no salgan —más allá de su horario matinal— y la línea verde de la Policía Local se reduzca a dos agentes cada noche del fin de semana", alega De la Serna sobre esta "ruptura".

Por eso, reclaman la "retirada" directa e inmediata de esta nueva ordenanza para negociar un nuevo texto, así como la "modificación" de la ordenanza previa de veladores para endurecer las restricciones sobre los mismos.

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