La Casa Revilla de Valladolid muestra desde el próximo miércoles, 5 de noviembre, 'Una historia de los libros desplegables', una de las exposiciones más completas del mundo en su género compuesta por más de un centenar de ejemplares.

Esta colección de libros desplegables del matrimonio formado por Ana María Ortega Palacios y Álvaro Gutiérrez Baños está formada por más de 2.000 títulos que abarcan un rango temporal de más de dos siglos, incluyendo ejemplares de más de treinta países.

Los libros que se presentan en esta exposición reciben diversas denominaciones: desplegables, móviles, tridimensionales o pop-up, si adoptamos el término anglosajón que parece haberse impuesto a nivel internacional en los últimos tiempos.

En cualquier caso, lo que se presenta en esta muestra son esos libros que se alejan del formato convencional para sorprendernos con un prodigio de papiroflexia agazapado en su interior, esperando el momento de la apertura para desplegar su riqueza plástica en tres dimensiones.

Para esta muestra se ha hecho una minuciosa selección de entre los más de 2.000 ejemplares que conforman la colección atesorada en los últimos 25 años. Los libros seleccionados se han escogido con el criterio de tratar de contar a los visitantes cómo han evolucionado y cómo funcionan este tipo de libros.

Por ello, se distinguen dos partes diferenciadas en la exposición: una dedicada a la historia de los libros desplegables y otra a las distintas técnicas que presentan.

Raíces en el siglo xiii

La historia de los libros desplegables nos remonta al siglo XIII, época en la que el místico Ramón Llul de Mallorca recurrió a ruletas giratorias insertadas entre las páginas de su Ars Magna con el objetivo de tratar de demostrar sus teorías teológicas.

Durante siglos, libros con elementos móviles han sido objeto de disciplinas como la Astronomía (con ruedas de papel para emular el movimiento de los astros) o la Anatomía (con solapas para mostrar el interior del cuerpo humano en capas superpuestas).

A finales del siglo XVIII, estos libros encontraron su vocación lúdica. Así nacieron los llamados Harlequinades, en los que un sistema de solapas permitía hacer variaciones en las ilustraciones y el texto de un relato inicial.

A lo largo del siglo XIX las técnicas se fueron perfeccionando y los estudiosos del tema han acertado calificando al periodo final de este siglo como la "Edad de oro de los libros desplegables".

En esta época destaca el nombre propio de tres artistas alemanes: Ernest Nister, Lothar Meggendorfer y Raphael Tuck, los tres presentes en esta exposición con preciosos y valiosos ejemplares originales. En el siglo XX, distintos países han ido liderando la producción de libros desplegables, destacando el Reino Unido en la década de los años veinte y treinta, y la antigua Checoslovaquia en los años cincuenta y sesenta. En la actualidad, el género atraviesa por una segunda edad de oro de los libros desplegables liderada por el estadounidense Robert Sabuda.

Un libro desplegable, a diferencia de una maqueta o un recortable de papel, es un dispositivo móvil cuya apariencia varía en función del tiempo. Esta cuarta dimensión, que en definitiva es el movimiento, está presente en esta exposición a través de un vídeo que completa la información que se recibe de la contemplación estática de esculturas de papel en vitrinas.

La exposición podrá visitarse hasta el 8 de diciembre de 2014, con entrada libre.

Consulta aquí más noticias de Valladolid.