Se libra de la cárcel un joven que le clavó la pata de una silla en el ojo a otro

  • Se dio a la fuga pensando que le había matado y se entregó al día siguiente.
  • Tendrá que realizar 400 horas de trabajo comunitario.
  • La pata desplazó el globo ocular del agredido, que ya ha recuperado el 95% de la visión.
En la radiografía se pueden ver los daños producidos por la pata de la silla en el rostro del agredido. (THE AGE)
En la radiografía se pueden ver los daños producidos por la pata de la silla en el rostro del agredido. (THE AGE)
THE AGE

Un aprendiz de electricista que hirió gravemente en el ojo a un joven, atravesándoselo con la pata de una silla, ha sido condenado a realizar 400 horas de trabajo no remunerado para la comunidad en Australia.

La información, publicada en el diario The Age, anunciaba la condena de Liam Peart por parte del magistrado Peter Reardon en el Tribunal de Melbourne, que le impuso dos años de trabajo comunitario, el máximo período que puede establecerle un magistrado.

Peart, de 20 años, que se librará finalmente de la cárcel, tuvo suerte de no haber matado a Shafique el-Fahkri, tal y como le aseguró Reardon, porque de lo contrario habría entrado en el presidio.

Los sucesos ocurrieron el 21 de enero de este año, cuando Peart buscaba a su hermano menor cerca de un club nocturno y, por causas que aún no se han clarificado, le lanzó la silla a el-Fahkri en medio de una disputa.

Pensando que le había matado, el agresor entró en pánico y huyó, pero al día siguiente se entregó a la policía reconociendo que había sido responsable del incidente.

Heridas escalofriantes

El abogado de la defensa, Duncan Allen, alegó en todo momento que las acciones de su cliente fueron involuntarias e imprevistas.

Por su parte, el magistrado Reardon afirmó que las heridas en el ojo de el-Fahkri eran las más escalofriantes que había visto nunca.

Al parecer, los bomberos tuvieron que cortar la pata de la silla y los cirujanos que le operaron reconocieron que había sobrevivido milagrosamente a unas heridas horribles.

La pata empujó el globo ocular a un lado tras entrar por la cuenca y continuó hacia abajo por su garganta.

El agredido, que tiene ahora 20 años, ha recuperado el 95% de la visión en el ojo y afirmó que perdona "totalmente" a su agresor.

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