Casas accesibles

Ampliar la anchura de una puerta o poner un telefonillo a baja altura puede facilitar mucho la vida a este colectivo.
Los discapacitados deben hacer frente a multitud de barreras arquitectónicas. (ARCHIVO)
Los discapacitados deben hacer frente a multitud de barreras arquitectónicas. (ARCHIVO)
Lo que para la mayoría de la gente es habitual, para un dicapacitado puede resultar un desafío. Levantarse por la noche, coger un ascensor o llamar a un telefonillo parecen tareas sencillas, pero dejan de serlo si la persona que realiza estas tareas tiene algún tipo de discapacidad.

Desde hace dos años, la Universidad Internacional de Cataluña imparte la asignatura de Accesibilidad y Proyectos, promovida por la Fundación Adecco, pensada para enseñar a los futuros arquitectos cómo diseñar casas que aúnen estilo y funcionalidad para personas con problemas de movilidad o con cualquier otro tipo de discapacidad.

Elevadores, rampas...

Un elevador para pasar de la silla de ruedas a la cama, un avisador visual de llamada para sordos o la presencia de mobiliario adaptado en altura para que todo el mundo pueda acceder a él son algunos de los elementos funcionales que se pueden añadir a un hogar ya construido.

Actualmente hay multitud de elementos que posibilitan la independencia a una persona con discapacidad, aunque hay que tener en cuenta muchos factores para facilitarles la vida.

El Código de Accesibilidad se ocupa de los aspectos que deben cumplir las viviendas accesibles, para las que aconseja instalar puertas motorizadas en el portal, rampas con poca pendiente y telefonillos y botones del ascensor a baja altura. Entre lo desaconsejado, están los tabiques muy bajos, que serían una fatalidad para un ciego, o las puertas de menos de 90 cm de ancho, que impiden el paso con silla de ruedas.

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