Estudiantes y obreros se enfrentaron a la Policía y al régimen burgués en la calle, las universidades y las fábricas.
Estudiantes y obreros se enfrentaron a la Policía y al régimen burgués en la calle, las universidades y las fábricas. ARCHIVO

El 9 de abril de 1959, día de Pascua, un hombre ataviado con el hábito de monje dominico subió al púlpito de la catedral de Notre Dame de París aprovechando un intervalo de la solemne misa pascual. Ante más de mil egregios invitados, pertenecientes a las diferentes esferas del poder de Francia (Iglesia, política, alto empresariado...), el falso monje leyó un antisermón blasfematorio que acusaba a la Iglesia católica de corrupta estafadora y anunciaba la muerte de Dios.

Se produjo un brutal escándalo. Al ser uno de los primeros eventos oficiales que la ORTF (televisión francesa) retransmitía en directo, cientos de miles de ciudadanos galos, si no millones, fueron testigos de la blasfemia. Todos los periódicos de Francia recogieron al día siguiente la noticia. Los responsables (encerrados durante unos días) comenzaron a ser famosos. Eran miembros del grupo Letrista, movimiento cultural revolucionario creado en Francia alrededor de 1945 por Isidore Issou que perseguía, a través de actos insólitos y provocadores, denunciar la situación aburguesada de la sociedad de su tiempo. Nos interesa, fundamentalmente, por ser el germen del que surgiría, unos años después, otro movimiento contestatario: la Internacional Situacionista (IS) que, en 1968, logró hacer una revolución.

El líder de la Internacional Situacionista fue
Guy Debord,
filósofo, ensayista
y revolucionario
Los fundadores de la IS fueron herederos (y disidentes) del letrismo. Su líder natural fue Guy Debord, entonces joven filósofo, ensayista, revolucionario, observador perspicaz de la realidad social occidental. Fuertemente influido, entre otros, por las ideas de los marxistas Rosa Luxemburgo y Georgy Lukacs, así como por el grupo Socialismo o Barbarie, desde su infancia había manifestado un deseo de ir más allá de los intentos revolucionarios de la vanguardia artística de principios del siglo xx, sobre todo de su admirado surrealismo.

Así, tras evidenciarse algunas diferencias ideológicas con sus compañeros letristas, Debord, acompañado de un puñado de jóvenes artistas y escritores (Gianfranco Sanguinetti y Asger Jorn, entre otros), organizó una reunión en el pequeño pueblo italiano de Cosio d’Arroscia para fundar la Internacional Situacionista. El empeño es ambicioso: quieren refundar una teoría revolucionaria del mundo moderno. Critican la sociedad occidental, a la que califican de «espectáculo mercantil», y el capitalismo de Estado de la URSS.

A principios de los 60 declaran que «las condiciones para una revolución social son de nuevo favorables». En 1966, en Estrasburgo, se publica un panfleto ‘anónimo’ que es considerado hoy como un acontecimiento indisociable del Mayo del 1968. De nuevo, gran escándalo. Le Monde denuncia enseguida (26-11-1966): «La Internacional Situacionista toma el poder entre los estudiantes de Estrasburgo».

Los situacionistas se manifiestan favorables a los consejos obreros (‘consejismo’) y comienzan a jugar su papel clave en la revuelta de Mayo del 68. En marzo de 1968, en la Universidad de Nanterre (pionera en la protesta) la IS mantiene –junto al grupo radical anarquista Enragés (Iracundos)– una posición alternativa y crítica a la oficial, que va a materializar el descontento en el seno de la universidad, provocando una reacción en cadena.

Combaten en la calle,  ocupan la Sorbonne y se declaran partidarios de la huelga general Participan en los combates callejeros, ocupan  la Universidad de la Sorbonne y se declaran partidarios de la huelga general durante la jornada decisiva del 15 de mayo. Cada día emiten un comunicado, ofrecen una idea, publican un pensamiento, escriben un grafiti en algún muro. «Seamos realistas, pidamos lo imposible», «Debajo de los adoquines está la playa» o «No trabajes jamás» son algunos de los eslóganes que afloran en las calles de París. Los estudiantes y los obreros, juntos por fin, alimentan su espíritu de combate con los escritos situacionistas.

El éxito del paro general (10 millones de huelguistas en toda Francia) es inmediatamente sofocado por el régimen de De Gaulle y los sindicatos ortodoxos. Los situacionistas se refugian en Bélgica y difunden un texto que relata su actividad durante la revuelta. Debord rechaza asumir el liderazgo y, cuando decenas de ‘revolucionarios’ pasivos e idealistas buscan enrolarse en sus filas, explica la necesidad de acabar con la IS. En abril de 1972 publicará un texto fundamental para comprender a los situacionistas: La Véritable Scission dans l’Internationale Situationniste. A partir de ahí, el situacionismo es historia.

El espectáculo

Guy Debord (1931-1994) fue el primer intelectual que denunció la virtualidad maquillada de la realidad capitalista, en su influyente ensayo La sociedad del espectáculo. Tras el 68, fundó una editorial, hizo cine, fue falsamente acusado del asesinato de su amigo Lebovici y se suicidó al conocer que sufría una enfermedad incurable. No está mal.