A clase con un plano
Saul de la Fuente y J. Miguel Chavero.
Llevaban meses esperando para conseguir lo que vivieron ayer, y lo han aprovechado al máximo. Los estudiantes de la Escuela de Arte Dramático, Danza y el Conservatorio de Valladolid estrenaron ayer sus nuevas aulas en el Centro Cultural Miguel Delibes y la expectación era máxima.

«Es todo tan grande que nos sentimos muy pequeñitos», afirmó Yashmin Zamaní, una de las alumnas de primero de Interpretación, que reconoció que entre encontrar las aulas, bajar al vestuario, subir a las clases y ubicarse han tardado un tiempo. «Hemos llegado tarde a casi todas las clases», añadió.

Planos para guiarse

Las instalaciones son tan amplias que hasta los profesores necesitan planos para guiarse. «¿Que qué es eso?, espera que miro en el plano», reconoció Rosa, una de las profesoras de Arte Dramático. Su situación se repitió también por la tarde en el Conservatorio, donde todos los niños se agolpaban en la recepción y miraban los carteles informativos para encontrar a sus aulas y profesores.

La presencia de estudiantes y docentes en el edificio se alternaba con la de las limpiadoras y los albañiles, que trabajaban para darle los últimos retoques a un edificio que, todavía, se encontraba con clases descolocadas, suelos no demasiado limpios, material sin ubicar y ventanas, como las de recepción, que aún no podían abrirse.

«Faltan algunos retoques, pero estamos muy contentos», añadió Rosa, quien reconoció que el cambio con las instalaciones anteriores ha sido notable. «Nos han tratado muy bien, pero no tiene nada que ver. Allí había buena intención y eso salvaba las deficiencias, que eran bastantes», añadió.

A pesar de todo, algunos veían los fallos. «Parece que han hecho el edificio primero por fuera y luego el interior. Hay grandes ventanales, pero no tienen persianas ni nada. ¿Van a tener el aire acondicionado encendido todo el día?», se preguntó Raúl Gómez, alumno de Dirección Escénica.

Hablan los alumnos

Saul de la Fuente y J. Miguel Chavero. Estudiantes de 1º de Dirección Escénica.  
«la luz es lo más espectacular»

La abundante luz natural y el silencio son dos de las características que más les han llamado la atención de su nueva escuela, de la que les gusta hasta las mesas, «puedes extender los apuntes y todo lo que necesites», reconoció Saul. A su lado está Jesús Miguel, probando el piano que tienen en el aula «Es estupendo poder contar con este material en clase, no es algo habitual», reconoció este alumno, que añadió que a él le hubiera gustado terminar en el Santa Teresa, donde estaban antes, pero que ahora no volvería. Por su parte, Saul, el benjamín de la clase, destacó la sala de teatro experimental. «Es una pasada todas las posibilidades que ofrece», finalizó.