Mas anticipará las elecciones si el 9N no se puede votar "con plenas garantías democráticas"

  • Este lunes ha empezado el debate de política general en el Parlamento catalán.
  • En su discurso inicial, reitera el compromiso del Govern y la Cámara para convocar la consulta soberanista del 9N.
  • Recuerda que la consulta no es vinculante y que no se conoce el resultado, por lo que anima a los antiindependentistas a defender su postura en las urnas.
  • Opina que "el final de 2014 marcará un antes y después en la historia de Cataluña".
El presidente de la Generalitat, Artur Mas, durante su primera intervención en el debate de política general en el Parlamento catalán.
El presidente de la Generalitat, Artur Mas, durante su primera intervención en el debate de política general en el Parlamento catalán.
RAFA GARRIDO/ACN

El presidente catalán, Artur Mas, ha asegurado este lunes que el tramo final de este año 2014 marcará "un antes y un después en la historia de Cataluña", con la "voluntad y determinación" de la Generalitat y de la mayoría del Parlament de convocar una consulta soberanista el 9 de noviembre.

"El debate de política general de este año se celebra en un momento especialmente trascendente y decisivo para nuestro país, su presente y, sobre todo, su futuro. A nadie se le escapa que el tramo final de este 2014 marcará un antes y un después en la historia de Cataluña. Espero y confío plenamente en que sea para bien", ha afirmado el presidente catalán.

Así lo ha asegurado Mas en los primeros minutos de su discurso en el debate de Política General de Cataluña, marcado por la multitudinaria manifestación de la pasada Diada en Barcelona y con la vista puesta en la eventual celebración de una consulta soberanista el próximo 9 de noviembre. Ha agregado que si ese día no se puede votar, no podrá agotar la legislatura y volverá a convocar elecciones anticipadas.

"A finales de este año llegaremos a la mitad de la legislatura, y si se puede me gustaría acabarla cuando toca, a finales de 2016. Digo si se puede", ha matizado antes de recordar al resto de grupos que no sólo depende de él. Para que sea así, deben cumplirse dos requisitos: que se pueda votar el 9 de noviembre y que esa votación se haga "con plenas garantías democráticas".

Agotamiento del pacto constitucional

El presidente catalán ha reiterado que tras 35 años de pacto constitucional, se ha llegado "a una vía muerta que no lleva a ninguna parte", y ha agregado que la sentencia del Estatut de 2010 "expulsó a muchos" de este acuerdo. En su opinión, el "espíritu de la Transición y el pacto constitucional se han evaporado" y ha acusado al Ejecutivo de llevar a cabo una "operación sistemática y continuada de desmontaje y destrucción del autogobierno".

En esta línea, ha denunciado que se intente convertir a las autonomías "en puras unidades administrativas prestadoras de servicios, sin perfil político y cada vez con menos capacidad de decisión. Y sin esto, no hay posibilidad de construir un proyecto propio de país". Para Mas, el Estado está ejecutando una "operación de recentralización a gran escala. Esta vez sin disimular".

Sin embargo, "la Cataluña que siempre ha colaborado con España y le ha ayudado en todos los retos —ha citado, entre otros, la aprobación de la Constitución, la lucha contra el terrorismo y la estabilidad de los gobiernos—, se ha cansado del trato del Estado, no de España, como dicen algunos, sino del Estado español", aunque ha admitido que los catalanes también son críticos con "los fallos y debilidades" de Cataluña

Por eso, considera que "España tiene una grave crisis constitucional y las manifestaciones en Cataluña son la demostración más evidente". Sin embargo, el Estado no ha dado ningún paso. "Es inverosímil que el Estado no haya tomado ninguna iniciativa política, bueno, solo una, decir que no", ha matizado Mas, quien ha reprochado que el Gobierno intente dar miedo y se dedique a "usar las leyes como muro de contención y no como solución".

Asimismo, ha agregado que "para que haya un choque de trenes se debería ir por la misma vía y en direcciones contrarias pero Cataluña y España van por vías distintas y en direcciones opuestas, no hay choque, hay distanciamiento". En cualquier caso, ha recordado que la voluntad de convocar la consulta el 9N "no responde a la locura de unos pocos sino la voluntad de muchos expresada donde tiene más valor, en las urnas".

Ha reiterado que la consulta tiene carácter consultivo aunque tenga consecuencias políticas, por lo que ha pedido al Gobierno central que permita hacerla con garantías y legitimidad. En esta línea, ha subrayado que se desconoce qué opción ganará, por lo que ha animado a todas las partes a defender la suya.

Corrupción y economía

La consulta no ha centrado todo el discurso del presidente de la Generalitat, quien ha analizado la situación económica de Cataluña y, entre otros aspectos, la lucha contra la corrupción, aunque sin citar el 'caso Pujol',  y los pasos dados hacia la transparencia y la regeneración democrática, sin citar el caso Pujol. Sobre esta cuestión, ha recordado que hace poco más de un año impulsó 51 medidas para fomentar la transparencia. "Desde entonces se han conocido nuevos casos de posible corrupción en nuestro país", ha agregado.

En otra parte del discurso, ha aludido veladamente a la corrupción, cuando ha defendido que los catalanes salen a la calle a reivindicar sus objetivos —como en la Diada— pese a sus "problemas, privaciones o decepciones", unas decepciones que a veces son de "puertas hacia adentro", ha precisado Mas, quien ha agregado que pese a ellas, muchas personas creen que Cataluña tiene la suficiente "energía, empuje y talento para convertirse en un país próspero, confortable, equitativo y de alta calidad democrática".

En cuanto a la cuestión económica, Mas ha asegurado que se han acabado los recortes presupuestarios que se aplicaron por la crisis: "Hemos llegado al final del camino". "No hay más margen para seguir recortando el gasto, si no se quiere poner en riesgo la calidad" del Estado del Bienestar, ha dicho tras el "esfuerzo titánico y políticamente muy duro y desagradecido" que ha supuesto reducir el gasto de la Generalitat un 20% en cuatro años, lo que equivale a más de 4.000 millones de euros. La decisión "más dolorosa" que ha tomado ha sido la supresión de una de las dos pagas extras a los empleados públicos, que el Govern prevé recuperar el próximo año con los 500 millones de euros que reclamará al Gobierno al no poder aplicar el impuesto sobre depósitos bancarios.

Una vez más, ha tachado de "arbitrario e injusto" el objetivo de déficit que impone a las autonomías el Gobierno central, y ha lamentado que siga sin pagar las deudas pendientes que tiene con la Generalitat desde hace años y que no haya revisado el modelo de financiación autonómica, algo que debería haberse hecho este año. Pese a estas "condiciones durísimas, incluso inhóspitas", sostiene que Cataluña ha empezado a salir de la crisis.

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