Un hombre joven, alto, delgado y moreno es, según los testigos, el autor del atraco perpetrado ayer, poco antes del mediodía, en una sucursal de Caja Madrid en el distrito de Chamberí. El presunto atracador, «que no tenía mala pinta», accedió al interior de la oficina armado con una pistola y protegido por unas gafas de sol. Una vez dentro, intimidó al cajero para que le entregara el dinero disponible, que ascendía a 40.000 euros.

Antes de abandonar la entidad, el hombre maniató de pies y manos a cuatro rehenes –los empleados y varios clientes (entre ellos una mujer embarazada)– y los encerró en una habitación.

Una llamada a la Policía alertó del atraco, aunque el autor huyó antes de la llegada de los agentes. Dos de los rehenes, que lograron liberarse por sus propios medios, tuvieron que ser atendidos de una crisis de ansiedad. La Policía sigue buscando al atracador.