niños con mucho futuro
Un niño con sordera puede seguir una clase con total normalidad.
La integración en el colegio puede ser difícil para un niño con sordera, pero si su educación tiene como objetivo hacer que el niño supere totalmente su discapacidad, desde que cumple tres años, en el futuro tendrá las mismas oportunidades que el resto de los niños. Con la comunicación por signos como base, al cabo del tiempo se consigue que los alumnos puedan comunicarse de manera verbal. 

El colegio Tres Olivos de Madrid es uno de los pocos centros concertados que ofrece instalaciones y servicios adaptados. En él estudian niños sordos junto con los que no tienen problemas auditivos (y éstos acaban aprendiendo el lenguaje por signos). El sistema se ha ido extendiendo por otros colegios hasta crear un modelo a seguir, con la ayuda de empresas como Telindus, Fundación Adecco o Tele 5.

Cómo funciona

Potenciación. La educación, mediante signos, se inicia cuando el niño es muy pequeño y, poco a poco, con la ayuda de los profesores se consigue pasar de la comunicación de signos a la verbal. Con implantes y prótesis se logra una mejora auditiva en los niños, pero, aun así, esta formación es fundamental para que se desenvuelvan con normalidad tanto en el colegio como en su vida personal.

Comunicación. Las clases se imparten al mismo tiempo de forma oral y con signos durante una fase del aprendizaje. De esta forma se potencia la lectura labial y las palabras complementadas con signos. Aunque el orden de las palabras en la lengua verbal y la de signos no es el mismo, se unifica para facilitar la comprensión del lenguaje oral.

Adaptación. El acceso a Internet está adaptado y las aulas se insonorizan para mejorar la acústica. Además, el entorno arquitectónico se diseña para que los alumnos, tanto oyentes como no oyentes, puedan desenvolverse con normalidad. De hecho, todos los profesores del centro son especialistas en este tipo de educación.

Una apuesta a corto plazo

Conseguir la normalización de la enseñanza para niños sordos es todavía una asignatura pendiente a determinadas edades. A partir de los 16 años, los caminos profesionales se vuelven más difíciles, por la falta de centros universitarios y de formación profesional que puedan continuar el camino iniciado en colegios como el Tres Olivos. Con esta idea en mente, el centro pretende construir una escuela de FP y, a través de ella, aportar una salida profesional con las mismas oportunidades para niños, tanto oyentes como sordos.