Piden mayor atención
Luisa Gómez, madre de Noemí, cuenta los pasos de un aula (Kako Rangel).
Conviven en 30 m2, llenos de humedad. Sin apenas sol ni aire acondicionado. Los educadores no dan abasto. Si uno sufre una crisis, salen corriendo para atenderlo.

20 minutos visitó ayer la unidad de psicodeficientes del Instituto de Psicopediatría. Es el colegio de 11 niños con retraso y graves trastornos de conducta: se autolesionan y agreden a los demás. «Esto es para ellos el resto de su vida. Son los más necesitados», dice Carlos Fernández, presidente del Instituto ubicada en La Negrilla. Hay 180 usuarios de 4 a 60 años. Sufren parálisis cerebral, autismo, down, etc. La unidad se abrió en 2001 como prueba piloto de la Junta. «Es un gueto. Los niños están aislados por el muro de la vergüenza», se queja Mariló, una madre. Todas pedirán hoy un lugar digno, más medios y personal. La Junta estudia reformar o trasladarlos, y subir el coste de las plazas concertadas para contratar más personal.