Dominique Manotti
 Dominique Manotti EFE

La escritora francesa Dominique Manotti asegura que el mundo se ha convertido "en un gran escenario donde el crimen forma parte de la vida cotidiana", por lo que es "ideal para la novela negra".

"El mundo ha cambiado, se ha convertido en un sitio ideal para la novela negra porque hay mucho que contar", ha afirmado en una rueda de prensa celebrada en la Semana Negra de Gijón.

Manotti, que ha sido catalogada dentro del subgénero denominado "polar", nombre que los editores han tomado de las películas francesas de intriga criminal influenciadas por el cine negro de Hollywood, ha destacado la importancia de su pasado como sindicalista y militante marxista en su obra, y ha afirmado que también existe novela negra "de derechas".

La escritora ha considerado que en la actualidad las relaciones económicas "se basan exclusivamente en una relación de fuerzas" y la línea que separa el poder del delito "es cada vez más estrecha".

La línea que separa el poder del delito es cada vez más estrechaUn ejemplo de ello -ha dicho- es la iniciativa para incluir la estimación del capital que mueven actividades como la prostitución y el tráfico de drogas en el cálculo del Producto Interior Bruto.

"Ocurre que en realidad, y llegando al fondo del asunto, cada vez que las fuerzas de seguridad decomisan un alijo de drogas, el PIB real baja y el dinero en circulación disminuye", ha añadido.

También ha señalado los embargos económicos de Estados Unidos a otros países como ejemplo de la relación de fuerzas como condicionante de las relaciones económicas.

"Antes del embargo a Irak, empresas francesas tenían presencia en ese país, pero el embargo ha provocado que fueran reemplazadas por otras de los mismos sectores pero norteamericanas", ha indicado.

Manotti, que en su primera novela, Camino Oscuro (1980), creó el personaje del inspector Theodore Daquin, un policía homosexual, vincula en toda su obra la trama criminal al contexto político.

Sus primeras novelas tratan de la especulación inmobiliaria, las implicaciones del poder político en el mundo del fútbol, y la corrupción y el tráfico de armas, aunque en las últimas ha cambiado a una ambientación histórica.